1. Haciéndolo mi morochita


    Fecha: 26/07/2026, Categorías: Confesiones Tus Relatos Autor: Gordo Unión, Fuente: Relatos-Eroticos-Club-X

    ... apestaba, salió de la ducha sujetando un toallón que habia dejado colgado pero antes que me pasara me incorporé y lo sujeté por el abdomen rodeándolo por la espalda. No esperaba que le gustara pero se sobresaltó más de lo que esperaba, se resistió, había llegado a apoyar mi pene erecto en su cola y le hacía cosquillas pero llegó a darme de codazos y salió diciendo que yo era un tonto. Lo dejé salir, me quité la remera y entré a la ducha. Mi baño fue refrescante y breve, Ariel tenía razón, yo estaba apestando, me di cuenta cuando me sentí más la fragancia del jabón. Pero cuando salí del baño Ariel aún se estaba arreglando y secando el cabello, el toallón colgaba entorno a tu cuello, estaba de espaldas a mi con toda su cola expuesta. Me dijo que mi madre habia tocado la puerta para avisar que podíamos salir a desayunar cuando queramos pero no habia terminado de hablar que fui a agarrarlo por detrás, volví a estar bien erecto y está vez lo empujé hacia la cama tratando de apoyar mi pene sobre su cola, está vez se resistía pero le gustaba mi insistencia, podía oirlo reir ligeramente, no daba codazos en cambio sus manos simulaban resistencia. Parecía que quería pero sus palabras tenían razón, no podíamos, teníamos que ir a desayunar. Nos paramos en seco, lo mantuve sujeto un buen tiempo, me encantaba estar así, mi pene tenía la necesidad de estar entre sus nalgas, quería besarle la espalda. Sos un oso mañoso lo oí decir mientras reia con delicadeza. Quiero cojerte le dije en ...
    ... seco. Negó con la cabeza, hoy no, dijo mas seriamente y aprovechó mi decepción para salirse e incorporarse. Siguió hablando mientras se vestía, quizás esto fue un error dijo Ariel, se vestía y me observaba, yo había girado mirando al techo, mi pene seguía erecto y húmedo, me masajee las sienes un momento y me incorporé para vestirme y salir de la habitación con Ariel para ir a desayunar junto a mis padres. Ese día nos despedimos luego de desayunar, el saludo fue seco, no hubo beso ni abrazo. Pasaron los días y Ariel no me escribía con lo cual fui yo quien le envió mensajes los cuales no respondió no quería parecer desesperado pero me preocupaba que lo haya molestado en serio y tal vez nos permitimos demasiadas libertades. Tuvo que pasar mas de una semana hasta que me escribió disculpándose por no responder diciendo que estuvo muy ocupado, y me dijo que podía pasar a visitarme si yo quería, no me dió tiempo a conjeturar ya que me dijo que tenía que mostrarme algo. Así que nos volvimos a ver. Se puso cómodo casi como siempre, esta vez llevaba un short deportivo de color bajo el jean, una remerita corta de mujer, supuse, bien ajustada al cuerpo, parecía mover sus manos con mayor delicadeza. Ropa nueva le pregunté, no no, me dijo y fue a sacarse las medias y levantó uno de sus pies. Eran preciosas, tenía uñas hechas en los pies, parecían rubíes. Tomé el pie entre mis manos y fuí levantando cada dedo. Le parecía graciosa mi curiosidad, llegó a ruborizarse. Le pregunté si se los había ...
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