1. Lo que viví el 8 de junio


    Fecha: 07/09/2026, Categorías: Hetero Tus Relatos Autor: Mónica Zaragoza, Fuente: Relatos-Eroticos-Club-X


    No soy joven ya que cuento con 55 años, espero y les guste mi relato.
    
    Hoy, lunes 8 de junio, realicé mi recorrido de trabajo habitual por las colonias San Rafael y Cuauhtémoc. Ese día en particular, llevaba puesto un vestido beige, de un largo que apenas cubría la mitad del muslo, combinado con unas sandalias tipo romano de color azul claro. Sobre el vestido, una chamarra de mezclilla azul claro que hacía juego con el resto de mi atuendo. El vestido, al ser bastante entallado, tendía a subirse un poco, revelando fugazmente la comisura de mis nalgas. Debajo, llevaba lencería beige, un conjunto de tanga y brasier de media copa, discretos para no notarse.
     
    Mientras caminaba, noté que un hombre, un poco más alto que yo, no apartaba la mirada. Al terminar de tomar mis fotografías, emprendí el regreso a la oficina. Él me seguía a una distancia prudencial. Al principio, no le di mayor importancia. Sin embargo, al sentarme un momento en un parque cercano para enviar la información, observé que intentaba acercarse, pero algo lo detenía. Cuando terminé de enviar mis datos y me levanté para recoger mis cosas de la banca, se aproximó.
     
    "Chica, se te subió el vestido y estás enseñando más de la cuenta", dijo.
     
    No supe qué hacer. Bajé instintivamente el vestido y le di las gracias.
     
    "Sin ánimo de ofender, señorita, está usted muy guapa", continuó, "y pues, más si enseña lo que yo vi".
     
    Sus palabras me hicieron sonrojar, y volví a sentarme. "Gracias por el cumplido", ...
    ... respondí. "No es que ande enseñando, pero este vestido tiene la manía de mostrar más de lo que quisiera".
     
    Al observarlo con más detenimiento, noté un bulto considerable en su entrepierna. Curiosa, le pregunté qué hacía. "Solo camino", respondió, "estoy retirado y tengo todo el tiempo del mundo". Me llamó la atención que dijera "retirado en lugar de "jubilado", como yo asumí. "No, eso es para los civiles", aclaró. "Yo estoy retirado del ejército".
     
    "Supongo que vive por aquí cerca, ¿verdad?", pregunté, intentando mantener una conversación casual.
     
    "Sí, a unas cuadras, sobre la calle Río Grijalva tengo mi departamento", dijo.
     
    "Ok", respondí, "y aparte de caminar, ¿qué hace?".
     
    "Pues solo eso, camino y, en ocasiones, tomo fotografías".
     
    "¿Fotografías de paisajes o de qué?", indagué.
     
    "De personas que me llaman la atención", respondió, y en ese instante, me miró fijamente. "Si no tiene inconveniente, me gustaría tomarle algunas fotos. Fotos suyas".
     
    Mi respuesta fue un simple: "¿Cómo así?".
     
    Él se apresuró a explicar: "Pues sí, así como está vestida. Y si se puede, veremos cómo podemos mejorar esas fotos".
     
    Lo pensé un momento. La curiosidad, mezclada con una punzada de intriga ante la insinuación de "mejorar las fotos" y la evidente presencia de su bulto, me hizo dudar. Pero finalmente, asentí. "Ok, vamos".
    
    Al comenzar a caminar, me ofreció su brazo. Lo tomé con una mezcla de cortesía y expectativa. "¿Y tú qué haces?", me preguntó. "Solo trabajo", ...
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