1. Lo que viví el 8 de junio


    Fecha: 07/09/2026, Categorías: Hetero Tus Relatos Autor: Mónica Zaragoza, Fuente: Relatos-Eroticos-Club-X

    ... verga, papi".
    
    Sentía cómo me embestía con más fuerza, mientras mis piernas se posaban sobre sus hombros. Sentía cómo sus testículos golpeaban mis nalgas, sus manos se apoderaban de mis pechos, pellizcando mis pezones, haciendo que me retorciera, no de dolor, sino de placer. 
    De mi garganta salía un "¡Haaaaaaaaaaa... Así, así, coge a tu puta, mi señor!". 
    
    Él me contestaba: 
    
    "¿Te gusta mi verga? Dime si te gusta, puta...".
    
    "Sí, mi amo", respondí, mi voz quebrándose por la excitación, "me encanta tu rica verga. Es un manjar para mi pucha. Ábrela más, cogeme fuerte, quiero quedar preñada de ti, papi. No te detengas, que casi me vengo". Con un último aliento, añadí: "Coge a tu puta perra". Mientras él continuaba embistiéndome con fuerza, le pregunté, mi cuerpo vibrando de anticipación: 
    
    "¿Cómo quieres que me ponga?".
    
    De mi boca escapó un largo y agónico "Haaaaaaaaaaaaaaaaa...", pues en ese instante sentí que las fuerzas me abandonaban y mi cuerpo casi convulsionaba por el intenso orgasmo que me invadía.
     
    "¿Ya te vienes, puta?", me preguntó él.
     
    "Sí, mi amo", respondí, apenas con aliento.
     
    "Me pongo en cuatro, amo".
     
    "Sí, puta. Quiero penetrarte ese culo que se ve que aprieta rico, puta zorra. Ponte en cuatro ya", fue su orden. Lo hice, casi sin fuerzas tras el arrebato del orgasmo. 
    
    Me coloqué a cuatro patas y, en cuanto estuve en esa posición, me dijo: "Anda, abre ese par de nalgas. Quiero ver cómo tienes ese culo". 
    
    Apoyando mi torso y ...
    ... cabeza sobre la cama, llevé mis manos a mis nalgas, separándolas para que pudiera ver mi trasero. "Se ve hermoso ese culo", dijo él.
    
    "Ahora, deja así abiertas tus nalgas y siente cómo se mete la cabeza de mi verga, abriendo ese culo de puta". 
    
    Sentí cómo colocaba la cabeza de su verga en la entrada de mi ano y lo fue introduciendo poco a poco. Agarré la cobija con ambas manos, presa del dolor que me causaba la penetración de esa verga gorda, larga y cabezona. 
    
    "Detente, mi amo, detente", jadeé, "me duele, no aguanto tu verga en mi culito". 
    
    "No, puta", replicó, "acostúmbrate a mi verga, porque de hoy en adelante serás mi puta". 
    
    De mi boca escapaba un: "Espera, haaaaaa... me matas con ese animalote, espera, haaaaaaaaaaaaa...".
    
    Él me contestó: "Ya está casi adentro toda mi verga, puta. Tú espera". Y de un solo empujón me la introdujo por completo. Esto hizo que apretara la cobija con todas mis fuerzas y de mi boca escapara un: "¡Ay, me duele, detente, por favor!".
     
    "Ya la tienes toda adentro, puta. Ya está toda mi verga en tu culo", dijo, y acto seguido comenzó a introducir y sacar su miembro de mi adolorido ano.
     
    "¿No querías que te partiera en dos, puta?", me preguntó con una sonrisa. "Ya está bien partido  ese culo, y solo te queda moverte como te guste sentir mi verga, puta".
    
    Así, a cuatro patas, comenzó a moverse muy duro penetrandome con mucha urgencia como si se tratara de una perra en celo. Se elevó sobre mí, dueño absoluto de mi cuerpo y mi ...