1. Lo que viví el 8 de junio


    Fecha: 07/09/2026, Categorías: Hetero Tus Relatos Autor: Mónica Zaragoza, Fuente: Relatos-Eroticos-Club-X

    ... respondí. "¿De qué tipo?", insistió. Le expliqué mi labor: "Tomo fotografías de las vialidades, reviso si hace falta algún señalamiento horizontal o si se requiere un tope". Él asintió, pensativo. "¿Es usted arquitecta?", inquirió. "Sí", confirmé.
     
    Recorrimos las cuadras hasta llegar a la calle donde, según me dijo, vivía. Subimos al edificio y, al abrir la puerta del tercer piso, me encontré con un departamento impecablemente cuidado, todo en su lugar. Aquel orden me llamó la atención. "Es usted muy cuidadoso en todo, ¿verdad?", comenté. "Claro", respondió él. "Tome asiento, señorita. ¿Le apetece agua o algo más?"
     
    "Si tiene una Coca, mejor para mí", pedí. "Deméne un minuto y se la traigo". Mientras esperaba, observé las fotografías colgadas en las paredes: paisajes y retratos. Me trajo una Coca en un vaso y me dijo: "Bueno, usted me dice cuándo comenzamos con las fotos". Le di un sorbo y pregunté: "Pues, en este momento, ¿cómo serán?".
     
    "Quiero tomarte unas medio inclinada, como si estuvieras agarrando algo de la mesa que se encuentra al centro de su sala", indicó. Accedí, pero, sin que me diera cuenta, mi vestido volvió a subirse. Tomó varias fotos y luego, con una sonrisa, añadió: "¿Sería mucho pedir si se las tomara solo en ropa interior?". Me sonrojé, pero respondí: "No hay problema".
    
    Me quité la bolsa que colgaba de mis hombros y la chamarra que llevaba puesta. Lentamente, comencé a subirme el vestido. Noté que él empezó a tomarme fotos desde el momento ...
    ... en que me fui deshaciendo de la ropa. Me sentía un poco nerviosa, pero él me dijo: "Mire, para que no se sienta incómoda, yo haré lo propio". Se quitó la camisa y el pantalón, quedando en calcetines y bóxer. Fue entonces cuando me di cuenta de que su bulto en la entrepierna era, en efecto, notablemente más grande de lo normal.
     
    En ese instante, me dijo: "¿Podría tomarle unas fotos arriba de mi cama?". Asentí con un "Sí, está bien". "No esté nerviosa", añadió, "ya ve que yo también estoy casi igual que usted". Me indicó: "Puede ponerse en cuatro en la cama, de frente a mí, y reclinar más su dorso para que se levanten sus nalgas y se vea más sexy". Hice lo que me pidió y pude observar que su bulto ya estaba erecto, casi asomándose de su bóxer. Tomó varias fotos, tanto de frente como de lado. En eso, uno de mis pechos se salió del brasier. Él sonrió y capturó la imagen. Yo me ruboricé un poco, pero la verdad era que la visión de su bulto, con la cabeza de su miembro casi asomando del bóxer, empezaba a encenderme.
    
    Continuó tomándome fotos, y su miembro se salió aún más de su bóxer. Al verlo así, me lamí los labios, como si se tratara de un manjar. Él dijo en ese momento: "Mire, quítese la tanga". Y yo, a mi vez, le quité el bóxer. Seguimos tomando fotos. Al quitarse por completo la prenda, pude ver una gran virilidad, de unos veinticinco centímetros, completamente erecta. Sin más preámbulos, me dijo: "No se ponga nerviosa. Deje que le quite un poco los nervios". Me hizo ...
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