1. El trailero y la guardia Nal.


    Fecha: 09/09/2026, Categorías: No Consentido Tus Relatos Autor: MonicaZaragoza, Fuente: Relatos-Eroticos-Club-X

    ... oscuridad y la depravación.
     
    ¿Era esto lo que realmente quería? 
    
    Ya no me reconocía ¿Era esta la persona en la que me estaba convirtiendo?"
    
    En ese momento, una voz surgió desde lo más profundo de mi ser, una voz que no reconocía como propia. Era una voz lasciva y desinhibida, una voz que parecía disfrutar de la humillación y el placer extremo.
     
    —¡Sí! —grité con todas mis fuerzas—. 
    
    ¡Soy la puta a la que poseen! 
    
    ¡Estoy mamando verga! 
    
    ¡No dejen de darme duro con la verga en mi culo y en mi pucha!
     
    Las palabras salieron de mi boca como un torrente descontrolado, sorprendiéndome y avergonzándome al mismo tiempo. 
    
    ¿Cómo podía decir esas cosas? 
    
    ¿Cómo podía desear ser tratada de esa manera?
     
    Pero, a pesar de la vergüenza, una parte de mí se sentía liberada. Era como si hubiera roto una barrera, como si hubiera dado rienda suelta a mis deseos más oscuros y reprimidos.
     
    Y, al hacerlo, había entregado el control por completo. Ya no era yo quien decidía, sino mis instintos más básicos y primitivos.
    
    Los hombres, al escuchar mis palabras, se excitaron aún más. Aumentaron la intensidad de sus movimientos, embistiéndome con fuerza y sin piedad. El dolor y el placer se mezclaban en una sensación abrumadora, llevándome al borde del colapso.
     
    Sentía sus vergas llenando mi cuerpo, estirando mi piel, desgarrando mi interior. Era una sensación brutal y salvaje, pero también increíblemente excitante. Me retorcí y gemí, incapaz de controlar mi ...
    ... respuesta física.
     
    En ese momento, dejé de pensar y simplemente me dejé llevar. Me convertí en un objeto, en una herramienta para satisfacer sus deseos más bajos. Ya no era una persona, sino un simple receptáculo de placer.
     
    Y, en ese estado de sumisión total, encontré una extraña forma de libertad. Me había liberado de mis inhibiciones, de mis miedos, de mis prejuicios. Me había entregado por completo a la oscuridad a la depravación y al placer.
     
    Y, en ese momento, fui verdaderamente feliz.
    
    De repente, el hombre que me estaba penetrando se detuvo y se retiró de mi interior. Me tomó por sorpresa, pero antes de que pudiera reaccionar, me agarró del cabello y me obligó a arrodillarme frente a él.
     
    —Ahora vas a tragar, puta —gruñó con voz excitada.
     
    Y, sin previo aviso, introdujo su verga en mi boca, llenándola por completo. Sentí el sabor salado y su textura suave, y supe que estaba a punto de correrse.
     
    Cerré los ojos y me preparé para lo peor. Sabía que no tenía escapatoria, que tendría que tragar su leche si quería evitar su ira.
     
    Pero, en lugar de sentir asco o repulsión, una parte de mí se sintió excitada. Era como si estuviera cumpliendo un rito de iniciación, como si estuviera demostrando mi sumisión total.
     
    Y, cuando el hombre se corrió, sentí una extraña satisfacción al tragar su leche caliente y espesa. Era como si estuviera consumiendo su esencia, como si estuviera incorporando su poder a mi propio ser.
    
    Después de tragar el semen del segundo ...
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