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El trailero y la guardia Nal.
Fecha: 09/09/2026, Categorías: No Consentido Tus Relatos Autor: MonicaZaragoza, Fuente: Relatos-Eroticos-Club-X
... hombre, otro de los elementos de la Guardia Nacional se tendió en el piso boca arriba, exhibiendo su verga erecta y palpitante. Me jaló del cabello con fuerza, obligándome a acercarme. —Ahora, móntame, puta —ordenó con voz de mando. Sin dudarlo, obedecí. Me coloqué sobre él, sintiendo su mirada lasciva recorriendo mi cuerpo. Con un movimiento rápido y decidido, me clave su verga en mi pucha, sintiendo un dolor agudo seguido de una oleada de placer. Comencé a cabalgar sobre él, moviendo mis caderas con ritmo frenético. Sus gemidos y jadeos me excitaban aún más, alimentando mi deseo de complacerlo. En ese momento, escuché la voz de otro de los hombres, quebrando el silencio con su propuesta obscena. —¡Abre sus nalgas para meterle la verga en el culo! —gritó con excitación. Mi corazón se aceleró al escuchar sus palabras. Sabía que lo que estaba a punto de suceder era aún más extremo y depravado que todo lo anterior. Pero, en lugar de sentir miedo, una parte de mí se sintió excitada por la idea. El hombre que estaba debajo de mí, sin dudarlo, abrió mis nalgas con sus manos, exponiendo mi culo a la mirada lasciva de los demás. —Anda, métele la verga —le dijo al otro hombre—. Ya está dispuesta. En ese momento, una fuerza irresistible me impulsó a hablar. —¡Sí! —grité con todas mis fuerzas—. ¡Anda, métele tu verga a su puta! Mis palabras resonaron en el cuarto, llenándolo de una atmósfera de lujuria y desenfreno. Era como si hubiera ...
... renunciado a toda forma de control, como si me hubiera entregado por completo a la depravación. El hombre, al escuchar mi consentimiento, sonrió con satisfacción. Se acercó a mí con su verga erecta y palpitante, listo para satisfacer su deseo más oscuro. Sentí su aliento caliente en mi nuca, y supe que no había vuelta atrás. El hombre se posicionó detrás de mí, alineando su verga con mi ano. Sentí su punta rozando mi entrada, provocando un escalofrío de excitación y temor. —¿Estás segura de esto, puta? —preguntó con voz ronca. En lugar de responder, cerré los ojos y asentí con la cabeza. Sabía que no había vuelta atrás, que había llegado demasiado lejos para arrepentirme. El hombre, al ver mi señal, empujó con fuerza, introduciendo su verga en mi culo. El dolor fue intenso, como si me estuvieran desgarrando por dentro. Grité con todas mis fuerzas, pero nadie de los presentes dijo nada cuando grite. A medida que su verga se adentraba en mi interior, el dolor se transformó en una extraña forma de placer. Era una sensación perversa y adictiva, que me hacía sentir viva y poderosa. Me retorcí y gemí, mientras el hombre me embestía con fuerza, llevándome al borde de la excitación. Estaba a punto de perder el control, me deje llevar por la oscuridad y la depravación. Mientras los dos hombres me penetraban simultáneamente, uno en mi vagina y otro en mi culo, los otros elementos de la Guardia Nacional se mantenían a ambos lados, observando la escena con ...