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Soy la puta de mis hermanos... y me gusta...
Fecha: 20/09/2026, Categorías: Incesto Tus Relatos Autor: Elza, Fuente: Relatos-Eroticos-Club-X
Aprendí a ser puta por gusto con mis hermanos Mi mamá es viuda y trabaja muchas horas fuera de casa. Ya soy adulta, y he estado pensando mucho en lo que ha pasado en mi vida, con sorpresa, me he dado cuenta de que soy puta, muy puta, y para colmo por gusto. Todo empezó en que soy la única mujer en mi casa, tengo dos hermanos mayores, de unos pocos años Carlos y Juan y uno menor, José. Como pasábamos mucho tiempo solos, siempre he jugado mucho con mis hermanos. Casi siempre los mayores preferían hacer cosas de niños, como a los vaqueros y al futbol. Pepe y yo intentábamos imitarlos Un día, por mis ocho, les pedí jugar a la casita y ellos aceptaron de buena gana, mi hermanito menor era el hijo. Cuando estábamos jugando, Carlos dijo que le cambiáramos los pañales, mi hermanito ya no usaba, pero jugamos a eso y mi hermano, jugando le tocaba la verguita a Pepe, nos reíamos de que se le ponía durita, como un gusanito prieto y decía: miren como se pone. Un día les pregunté si la de ellos era igual y me la muestran, Carlos me dice que se las toque a ver cuál es la más grande, yo sería la juez. Lo hice, agarrándolas bien y moviéndolas, declaré como más grande la de Juan. Sentí rarito tocarlas, no feo, solo medio como que me hizo sentir algo, que no supe decir que era. Ellos se veían contentos, les había gustado Así jugamos varias veces a la casita y yo les tocaba a todos la verga, más bien se las agarraba y movía, ya nos habíamos acostumbrado a que se les ponían duras. En ...
... esas estábamos cuando un día Juan me dice que les muestre como es lo de la mujer, ¿que tenía en vez de verga? ¿Como era no tener verga? Sin titubear, me bajé los calzones y primero de pie, y después reclinada, para tocar y ver bien, ellos me tocaban el chochito y me metían el dedo, sin pensar, abría las piernitas. Con las caricias, me sale un juguito. ¡Mira! Se está miando, dice Carlos. No, dice Juan, no huele a miados. ¡Es cierto! no huele a miados… huele bien… El jueguito nos gustó y a partir de ese día, jugamos a tocarnos todos, y algo después, nos encuerábamos para sentirnos mejor. Tiempo después, me lambian el chocho, y pasé a chuparles las verguitas, jugábamos a tomar refresco con popotes. Nos dio mucha risa cuando descubrimos que chupándolos se les ponían más duras más rápido, y de repente soltaban un chorrito de algo transparente, que no me sabía mal. Así seguimos mucho tiempo. Cuando Pepe tuvo sus ocho añitos ya jugaba con nosotros y ya se las chupaba a los tres, cuando lo pedían. A veces era yo la que lo pedía, o que me lambieran el monito. Cuando Carlos tenía unos trece años y yo diez, me habían empezado a brotar mis botoncitos en el pecho, a él ya se le paraba bien el palito y ya sabía bien como se movía cuando se venía. Si, ya sabíamos que a eso se le llamaba “venirse” y que yo tenía algo parecido. Algo después, casualmente estaba arrodillada mamando a Juan, con las nalgas en pompa. Siento que Carlos me agarraba de ellas con las dos manos y me pregunta ...