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Soy la puta de mis hermanos... y me gusta...
Fecha: 20/09/2026, Categorías: Incesto Tus Relatos Autor: Elza, Fuente: Relatos-Eroticos-Club-X
... diferentes entre sí, Carlos, siempre me la metía poco a poco, se quedaba quieto, hasta que le hacía señal de seguir. Juan era acelerado, y se movía mucho. Pepe, todavía era muy escuincle y se atarantaba. Aprendí a sentir sabroso las cogidas, eran algo diferente que nunca había sentido antes. Me gustaba lo que sentía, Un par de años después, una vez, sentí un dolorcito, yo creo que ahí fue cuando finalmente me rompieron la telita. Ya les habían engrosado las picas. Aprendí a sentir sus contracciones al venirse adentro, cuando terminaban de derramarse, nos daba risa. Supimos que se llamaban “venidas” y que lo que soltaban, se llamaba leche de hombre, o lefa, o atole. Casi siempre, Carlos era el primero en montarme, Juan se quedaba pajueleando, o me la ponía para que se la pusiera dura mamándolo y en cuanto se salía Carlos, él me jodía. El Pepe tardó un poco más, hasta que un buen día, se puso atrás y con muchas risas de todos, me cogió. No sabíamos que, en esos momentos, estábamos terminando de perder lo poco que nos quedaba de virginidad. Juan siempre fue diferente a Carlos, pronto su pito se hizo más grande, grueso y largo. Me fodía rápido, sin el cuidado de su hermano, moviéndose mucho, le salía mucha leche, tenía siempre un buen orgasmo, se lo sentía muy claramente, por donde me la estuviera metiendo. A Pepe primero, solo se la chupaba, le salía un juguito salado. Terminé saboreando más a Juan, su fierrote me dejaba más contenta. Al mamarlos, ya los troncos de los ...
... mayores me llenaban la boquita, y aprendí a comérmelas, impacientes, me las metían hasta adentro. Las primeras veces sentía vómito, poco a poco aprendí a hacer pasar los chiles por la garganta. Tarde años en saber que a eso se le llama ser de “de garganta profunda”. Cuando me jodían por la boca, me echaban los mecos directo a la garganta. Al mamarlos, yo controlaba cuanto me las metían, y recibía las leches en la boca. A veces me la tragaba, a veces la escupía. Seguimos repitiéndolo por bastante tiempo, cada vez aprendiendo más, y con más gusto, así comenzamos a hacer variaciones. Experimentamos a tener dos pollas al mismo tiempo, primero fue fácil, uno por l boquita y el otro por la araña. Y se cambiaban hasta venirse. Otro juego era meterme las dos boas en la boquita y venirse, inundándome de porra, después se turnaban, podían venirse dentro de mí varias veces. Y yo también aprendí muy bien como era venirme. Algo después, Carlos, ya por sus catorce, comenzó a usar palabrones, lo imitamos enseguida, riéndonos mucho. ¿Eres una putita? Si, soy una putita. ¿Quieres ser una perrita? No, no quiero ser, ya soy guau, guau… A ver putita, abre as piernas que te voy a coger. Ya están abiertas, pendejo ¿Qué no ves mi coño? Te voy a meter la riata que te gusta tanto. ¡Abre las piernas cabrona! ¡Pendejo! No soy cabrona, soy chingona. ¿Pero si eres puta? Bueno… eso sí, si soy puta, tu putona. Yo colaboraba: ¡Ya no me inventes, ya cógeme! ¡para eso te las estoy dando! Ya méteme tu ...