1. Soy la puta de mis hermanos... y me gusta...


    Fecha: 20/09/2026, Categorías: Incesto Tus Relatos Autor: Elza, Fuente: Relatos-Eroticos-Club-X

    ... que, “si me la podía meter”, que él sabía que eso dolía pero que él lo iba a hacer despacio. 
    … ¿meter qué? 
    Mi verga en tu cosita.
    Ya lo había pensado, lo habíamos visto en algunas fotos, y tenía curiosidad. Pues le dije que bueno, si, pero que era mejor que mis hermanos ayudaran para que no me doliera. En realidad, yo no sabía lo que pedía y estaba acostumbrada a hacer todo juntos. 
    Sin sacarme el pirulí de Juan, esperando a ver qué pasaría, sentí como Carlos me dedeaba mi tamalito, y como que me estaba metiendo algo, me quedé quieta, sin soltar el pipí que me llenaba la boquita.
    Sentí como Carlos fue empujando y empujando su tronquito, sentí como raro, no molesto. Cuando se comenzó a mover, no supe que hacer. Después he pensado que como su palito todavía era muy joven, esa primera vez, solo empujó la telita, no la rompió. Ya toda metida, comenzó a moverse, frotaba mi bolita y poco después, sentí sus espasmos. 
    Me dijo: ya me vine. Se salió. 
    Juan, el guzgo, luego, luego se puso atrás para a chingarme igual que su hermano. Y yo sentí casi igual. Bueno, no, sentí más sabroso. Porque ya sabía cómo era, porque me había gustado y porque este nuevo cabezón era más grueso. Entonces me vine por primera vez, con buenas contracciones. Se rieron, y yo también poco después. Decían que parecía pescado ahogándose.
    Así fue como entregué mi quinto. A mis hermanos. Sentíamos que había sido importante. No mucho tiempo después, Pepe también me metía su bichito.
    Tardé algunas veces ...
    ... en aprender como mover mejor las nalguitas, y que todos sintiéramos sabroso. Con un poco más de práctica, ya me movía al ritmo. Carlos descubrió en la escuela que a eso se le llamaba “coger”, y aprendimos a decirlo, agregando variaciones:¿Vanos a coger?
    ¿Me vas a coger? ¿Te puedo coger? ¿Me das las nalgas? Me estás cogiendo. 
    Fue razonable cambiar a palabras más groseras, lo que nos daba mucha risa: te estoy metiendo la verga. ¡Chíngame cabron!, levanta las nalgas cabroncita. Métemelo bien guey.
    Pasamos a repetirlo como otro de los juegos que ya hacíamos, comenzábamos con caricias, besos y manoseo, nos encuerábamos, casi siempre me pasaban los pitos para chuparlos, de costumbre los mamaba hasta venirse. Por la edad y calentura, los tres nos veníamos bien rápido, varias veces. Ellos se turnaban para lamberme el tamal y yo a mamarlos. En cuanto me cogían, yo también me venía. Nos gustaba mucho hacerlo en carrusel, a veces, uno me comía, mamaba otro y el tercero me cachondeaba, o los tres me cachondeaban, me pasaban los pititos por la boca, me lambían la chucha y nos veníamos vez tras vez. Siempre estábamos con ganas. Al venirnos soltábamos un gemidito…
    A veces, yo me acostaba de espaldas abriendo bien las piernas, alguno de los mayores se acomodaba el pirulí colocándolo a la entrada de mi grutita, comentando que estaba muy mojada. Lo movía un poco y sin titubear, me la metía. Otro me chupaba mis tetillas, y casi siempre mamaba al otro, que, de vernos, se le paraba. 
    Eran ...
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