1. Infiel con un viejo amigo de su esposo.


    Fecha: 26/10/2026, Categorías: Infidelidad Tus Relatos Autor: angeel04, Fuente: Relatos-Eroticos-Club-X

    ... estaba pasando en la cocina.
    Sofía se bajó de la barra, le bajó el zíper a Ramiro y le sacó la verga que estaba dura y era gruesa, y a ella se le hizo agua la boca. Se agachó y se la metió a la boca, y el viejo soltó un "aaaaay, Sofí" que casi se oye en toda la casa. Le chupó la cabeza, le pasó la lengua por el tronco, se la metió hasta el fondo hasta que le dieron arcadas, y él le agarró la cabeza con las dos manos y le movía la cadera despacito, gimiendo como un perro.
    —No, ya —dijo él—, ya, que me vengo.
    —Pues vente —dijo ella, levantándose—. Pero no adentro. Ahorita.
    Ramiro la volvió a sentar en la barra, le bajó la tanga y se la sacó por los tobillos. Le abrió las piernas, se miró la verga, la acomodó, y la penetró de un solo golpe.
    Sofía tuvo que taparse la boca con la mano. Entró hasta el fondo, la llenó completa, y por un segundo los dos se quedaron quietos, respirando, mirándose, con la boca abierta.
    —Hijo de puta —susurró ella—. Qué rico.
    Y el viejo empezó a moverse. Primero despacio, saliendo casi hasta la punta y volviendo a entrar hasta el fondo, y cada embestida le sacaba un gemido que Sofía trataba de ahogar con la mano. Le agarró las nalgas, le jaló las caderas para pegarle más, y le embestía con esa fuerza de hombre grande, de hombre que lleva años esperando.
    —Así, papi —le decía ella al oído—. Así, más fuerte.
    —Qué rica estás —jadeaba él—. Qué rica, cabrón.
    —Más fuerte, más fuerte, no te aguantes.
    El viejo la agarró del pelo, se lo jaló un ...
    ... poquito, y le empezó a dar duro, fuerte, de verdad, con la barra crujiendo y las cosas de la cocina temblando. Sofía ya no se aguantaba; se mordía el labio, cerraba los ojos, y sentía que el orgasmo le subía desde las rodillas. Le pasó las uñas por la espalda, le clavó los talones en los riñones, y le dijo "no pares, no pares, no pares".
    Y en la sala, Mario le subió el volumen a la tele porque no quería perderse el gol.
    Ramiro la sacó de la barra y la volteó. La puso de espaldas, inclinada sobre la mesa, le escupió el ano y poco a poco fue introduciendo su verga, cuando la tuvo hasta adentro y dejando un momento para que ella se acoplará así, sin verle la cara, con la mano en su nuca y la otra en su cadera, le dio como un animal. La mesa se movía, los platos saltaban, y Sofía tenía la cara pegada al mantel y gemía sin disimulo ya, sin importarle nada.
    —Estás bien apretada —dijo él—. Qué rico aprietas.
    —Es que me la tienes bien dura —contestó ella—. No sabía que un viejo como tú…
    —¿Cómo tú? —la interrumpió él, dándole más fuerte.
    —No sabía que un viejo como tú la tuviera tan buena.
    Y él se rio y le dio una nalgada. Y otra. Y Sofía gritó un poquito y luego se rio también, y luego los dos se callaron porque Marta se movió en el sillón.
    Esperaron. Silencio. La respiración de Marta se oyó de nuevo, lenta, dormida.
    —Sigue —susurró Sofía—. Sigue, pero despacio.
    Y él siguió despacio, profundo, largo, con la panza pegada a sus nalgas, susurrándole cosas al oído: que estaba ...
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