1. A los Pies de Doña Rosita. Capítulo 3: El primer entrenamiento canino


    Fecha: 03/11/2026, Categorías: Fetichismo Tus Relatos Autor: Perro Esclavo de Pies, Fuente: Relatos-Eroticos-Club-X

    ... *pet-play*?
    
    —Señor Herman, por si no se había dado cuenta yo no sé hablar inglés muy bien, tendrá que explicármelo en español —dijo la señora burlonamente.
    
    —El *pet-play, *o en español “juego de mascotas” es una clase de juego de roles donde una de las personas adopta el rol de un animal: la mascota, mientras que la segunda persona adopta el rol de humano: el dueño o cuidador —explicó Herman, de forma clara y concisa.
    
    —Okey, okey, creo que ya voy entendiendo —dijo Rosita mientras movía la cabeza de arriba a abajo—. Entonces, ¿quiere que yo sea la humana y usted sea el animal?**
    
    —Así es. Me gustaría tener un juego de roles en donde yo soy una mascota y usted es mi dueña.
    
    —¿Y qué clase de animal sería?
    
    —Un perro si usted me lo permite.
    
    —Aww, me encantan los perros. Solía tener uno cuando era niña, era un chihuahua y se llamaba Bicu’ —dijo Rosita mientras recordaba a su amada mascota—. Bien, entonces durante lo que dure esta sesión usted será mi perrito —trataba lo mejor posible de asimilar como debería de comportarse durante el rol.
    
    El rostro de Herman se iluminó con una sonrisa al ver lo bien que Rosita se estaba adaptando a este nuevo mundillo de la dominación y el *femdom*.
    
    —Sé que esto de los juegos de rol puede ser un poco complicado al principio. Pero le garantizo que es más fácil de lo que parece. Si le ayuda en algo puede fingir que usted es una actriz interpretando un papel, como en las novelas que pasan por la tele’ —dijo Herman.
    
    —“Como ...
    ... en las novelas que pasan por la tele’” —repitió Rosita entendiendo cómo hacer para meterse en el papel—. Tiene usted suerte de que yo siempre he tenido una gran fascinación por el mundo de la actuación y el espectáculo. Trataré de hacer mi papel de dueña que ama con mucho cariño a su único perrito lo mejor posible.
    
    —Perfecto. Esa es la actitud —respondió Herman con entusiasmo.
    
    —Solo hay un pequeño problema, señor Herman —dijo Rosita— no veo que usted tenga ni collar ni correa, ¿no debería ser algo necesario para actuar de perro?
    
    Herman asintió con la cabeza.
    
    —Tiene toda la razón, señora Rosita. La verdad es que se me ha olvidado ese pequeño detalle. Le prometo que para las próximas sesiones lo tendré listo. Por el momento hagamos el juego de roles con lo que tenemos ahora mismo.
    
    —Bien, me parece bien. Ahora, ¿cómo deberíamos comenzar?, ¿qué es lo que se supone que debería hacer en el papel de su dueña? —preguntó Rosita dudosa.
    
    —Es sencillo. Solo tráteme al igual que como trataría a un perro, como si yo fuera su mascota, ordéneme que ladre, que saque la lengua, enséñeme trucos: a sentarse, dar la pata, tumbarse; hágame caminar detrás de usted, juegue conmigo. Simplemente, sea creativa, lo que usted me ordene yo lo haré con gusto —explicó Herman con ánimo.
    
    —Okey, lo tengo, lo tengo, entonces ¿empezamos? 
    
    —Empezamos.
    
    Enseguida, Herman se puso a cuatro patas, con las rodillas, los codos y las manos sobre el piso de mármol blanco, inclinó la cabeza hacia ...
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