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A los Pies de Doña Rosita. Capítulo 3: El primer entrenamiento canino
Fecha: 03/11/2026, Categorías: Fetichismo Tus Relatos Autor: Perro Esclavo de Pies, Fuente: Relatos-Eroticos-Club-X
... arriba para ver a los ojos a Rosita, quien seguía sentada en el sofá, le mostró una enorme sonrisa de felicidad y comenzó a ladrar como perro. —¡Guau, guau, guau! —ladró Herman con fervor, como un perro que ve regresar a su ama a casa después de todo un día en soledad. Rosita casi se ríe tantito, extrañada por la situación, pero se contuvo a tiempo y recordó que tenía que mantenerse en el papel de dueña amorosa, en vez de eso sonrió y dijo: —¡Aww, que lindo cachorrito eres! Has estado esperándome todo el día, ¿verdad? —respondió Rosita acercando su postura hacia Herman—. Vamos, ladra más, muestra que tanto has estado esperando a tu dueña. —¡Guau, guau, guau, guau, guau! —ladró Herman con ánimo a todo pulmón— ¡Guau, guau, guau, guau, guau! —Aww, eres un buen chico, buen chico —le decía Rosita mientras con las manos le acariciaba el pelo dorado con cariño y el hombre respondía jadeando con la lengua de fuera como un verdadero perro. —Muy bien, perrito, se nota que estás muy feliz de verme de nuevo. Ahora mueve tu colita para tu ama, quiero ver como la mueves —a cuatro patas Herman movió su trasero de izquierda a derecha repetidamente con energía. Rosita no pudo evitar reírse al ver al hombre-perro humillarse así—. ¡Ja, Ja, Ja! Buen chico. —Ahora vas a hacer unos trucos para ver que tan bien entrenado estás, perrito —la voz de la señora era suave y afectiva, como la de una ama que habla con su querida mascota— Perrito, ¡sentado! En seguida Herman levantó ...
... sus brazos del suelo, quedándose únicamente de rodillas y colocó sus manos pegadas al pecho, como si de sus patas se tratarán. Jadeaba con la lengua de perro mostrando su entusiasmo por el rol que interpretaba. —Bien hecho. Ahora, ¡la pata! —el hombre levantó su mano derecha y se la ofreció a su ama— ¡la otra pata, ahora! —Herman le ofreció la mano izquierda —¡Buen chico, buen chico! —¡Al suelo, túmbate boca arriba! —el hombre obedeció y se tumbó sobre el piso de mármol, frente al sofá donde su dueña estaba sentada. Rosita se inclinó sobre él y comenzó a acariciarle la panza y el pecho —Eres un buen chico, buen chico. ¿Te gusta que tu ama te dé caricias en la panza, verdad, perrito? Herman respondió ladrando dos veces en señal de afirmación. —¡Guau, guau! Desde el sofá, Rosita podía ver claramente el rostro del hombre que estaba tumbado en el piso, recibiendo esas caricias, y notaba en su sonrisa y en sus ojos lo feliz que estaba interpretando su papel de perro. Rosita le sonrió de vuelta. —¡Da vueltas en el piso, perrito! ¡Ahora! —con algo de dificultad por su tamaño Herman comenzó a rodar por el salón de su propia casa, primero un par de vueltas a la izquierda, luego a la derecha —¡Ja, ja, ja! —reía Rosita mientras se tapaba la boca con la mano—. Okey, tal vez girar no es tu punto fuerte, perrito, ahora lo sabemos. Ven aquí. Herman regresó a su posición a cuatro patas y gateó hasta volver a estar frente a su dueña. —Muy bien, perrito. Parece que eres ...