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Historias De Oficina -11-
Fecha: 22/04/2019, Categorías: Sexo con Maduras Autor: Danuss, Fuente: CuentoRelatos
... mujer muy hermosa eso no se puede negar, tal vez mis hombres estarían dispuestos a divertirla mientras se quede con nosotros. – soltó de repente —¡¡Maldito, no te animes a tocarla porque te aseguro que hare que te arrepientas toda tu vida!! Un disparo seguido del grito de Mariza se pudo escuchar y con el llego el silencio, un silencio que helo mi sangre, mi corazón y detuvo el mundo en un momento, parecía que llevaba años con el teléfono en mi oído hasta que por fin escuche algo ¡Mariza estaba llorando! —Resulta increíble los cientos de pensamientos que nuestra mente puede formular en pocos segundos, no lo cree así Sr. Vask, déjeme decirle algo esta será la última vez que Ud. Perderá los estribos conmigo ¿Queda claro? —Si… queda claro, por favor no toque a Mariza, por favor ¿Cuánto dinero quiere? Le doy lo que quiera, pero por favor no la toque. —Será un placer hacer negocios con Ud. No llame a la policía, no intente rastrearme, espere indicaciones, dentro de unos días me volveré a comunicar con Ud. —No, no, no, no…espere, déjeme hablar con ella, por favor. Se produjo un silencio sepulcral, mi mente trabajaba a mil revoluciones por minuto “¿La dejaron sola acaso los custodios que yo le había puesto? Si hubiera confiado más en mí no estaría pasando por nada de esto, es culpa de ella, no, no, mi dulce Mariza es ingenua y confianzuda con la gente, si todos fuéramos como ella el mundo sería un mejor lugar, libre de armas y violencia, libre de mafias y ...
... malditos, libres de hijos de puta…como yo” —Tengo miedo – se escuchó decir del otro lado —Lo se lo sé, no te preocupes, lo voy a solucionar – dije para tranquilizarla, su llanto rompía mi corazón en mil pedazos. —Explícales que no se nada…por favor…no se nada, nada Su voz además de escucharse apagada se escuchaba distante, alejada, le habían sacado el teléfono nuevamente. —Dígame una cosa Sr. Vask ¿Le gustaban los rompecabezas cuando era un niño? —Si – respondí sin entender qué demonios tenía que ver. —Si intenta engañarme o tratarme de estúpido le regalare uno muy especial. Primero una mano, luego una oreja luego tal vez un riñón ¿Queda claro? Lo llamaremos nuevamente. —No, no…por favor espere…. La línea se cortó, la llamada había finalizado ¿Qué se suponía que debía hacer? rodee la delicada mesa de roble que en la que tan solo hacía unos minutos había devorado mi desayuno, camine unos cuantos pasos hasta el gran ventanal que se extendía frente a mi ¿Qué se suponía debía hacer? Esa pregunta se repetía en mi mente una y otra y otra vez. —Disculpe Sr. Vask, el auto está listo, podemos salir para la compañía cuando Ud. Lo desee —Gracias Lucio, andando. Nos dirigimos hacia la compañía totalmente en silencio, Lucio mantenía su vista en el camino, aunque en un intervalo de tiempo cada vez menor se daba vuelta para mirarme. Había sido contratado por mi padre hace muchos años conocía bien mis reacciones además de ser mi confidente lo cual llevo a que con ...