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El Baldío y El Mirador. 12ª parte. *[ Fin ]*
Fecha: 30/04/2019, Categorías: Sexo con Maduras Autor: sexigaleno, Fuente: SexoSinTabues
... bañadores que aún traían puestos, delante de ellas y sentadas al borde de la cama estaban por un lado Inés y del otro lado Liliana, quienes al sentir los movimientos de ellas voltearon a ver a Paola y a Miriam, que se daban unas buenas talladas de conchitas en mi cuerpo, delante de ellas estaban por ambos lados Jaqueline y Brenda, más adelante atentas a la televisión estaban Vianey, Marina y Perla, quienes con sus manitas se frotaban sus pequeños chochitos, sin más en ese momento se me encimó Miriam, quien se hizo a un lado su bañador y sacó mi pene que estaba cubierto por la toalla y lentamente se lo fue introduciendo, quien por la lubricación de ella y por su excitación, me fue devorando de a poco hasta la quedar empalmada, entre pequeños gritos y gemiditos comenzó con sus movimientos, lo cual alertó a las demás que entretenidas estaba viendo al televisor, yo lo único que hice fue tomarla por sus caderitas y pegarla más a mí, pero casi al instante acabó con un orgasmito que la avasalló completamente, se hizo de lado casi desmayada respirando de una manera agitada, ¡Paola al ver que Miriam estaba en la lona!, se me montó e igual se fue ubicando despacio haciendo a un lado el puente de su traje de baño y fue bajando despacio hasta que igual me devoró su hermosa panochita, le fue fácil ya que la lubricación que Miriam me había dejado, le ayudo a penetrarse a fondo, la deje que ella sola se acomodara, ya cuando lo hizo comenzó el vaivén de sus caderitas sin salirse un poco ...
... de lo que tenía alojado, quiero recordarles que esta nena, la más chica de todas, era la que más sabía moverse y adaptarse a mi masculinidad, ya que ella era objeto continuamente de penetraciones sin cuidados por parte del chofer de su madre y lógico la maltrataba de su pequeña intimidad, pero conmigo se había adaptado a un nuevo cambio, que ella misma me lo externaba; lentamente yo subía la cadera y ella se mecía de atrás para adelante, hasta que sus manitas fueron a sus coletas afianzándose de ellas y de su boca decía excitada, ¡Marvin te amo, te amo!, sólo tú me haces que me orine mucho con tu verga dentro de mí, ahhhhhhhhhhh, ahhhhhhhhh, pero al escuchar las demás sus palabras, todas voltearon a verla dejando a un lado la visión de la cinta, y las palabras no se hicieron esperar, ¡no te orinas pendeja, te vienes!, ahhhh, ahhhhhhhhh, ¡pues cómo sea me gusta eso de venirseeeee!, ahhhhh, ahhhhh, ¡además tú no puedes amarlo él tiene a Jenny!, y es nuestra compañera en el hawaiano, ¡sí ya lo sééééé, pero lo quiero para mí!, ahhhhh, ahhhhhh, ¡me orinooo otra vez, ahhhh, ahhhh, nooo, ¡me vengoooooooooooooo!, ayyyyyyyyyyy, ayyyyyyyyyyy, ayyyyyyyyyyy, yo de escuchar lo que de su boquita salía y de lo que las otras le decían, sólo la pegué bien a mi cadera a su vulvita y mis chorros de esperma fueron llenando la pequeña vaginita de Paola, quien gustosa absorbía en contracciones vulvares ese torrente espermático que yo le vertía de manera intermitente en su tierno útero. Ya calmada ...