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Dos gemelas se la lían parda a su tío
Fecha: 16/07/2019, Categorías: Sexo con Maduras Autor: Quique., Fuente: CuentoRelatos
... un palacete. Aquel día, el marqués y la marquesa se fueran a un compromiso adquirido. Sus hijas, Eva y Nuria, que eran dos gemelas, morenas, delgaditas... con cuerpos perfectos, llegaron al jardín, descalzas y luciendo dos bikinis blancos. Unos bikinis que casi no dejaban nada para la imaginación. De los melones que tenían tapaban poco más que los pezones, y en la parte de abajo, para ponerme más enfermo, les sobresalían de la braguita los negros pelos del coño. Era como estar en el jardín del Edén con dos Evas. -"¡¿Vais a ir a la playa enseñando el vello del pubis?!" -les pregunté. -"No, los vamos a afeitar. ¿Te molesta vernos así?" -me preguntó Eva. -"No, estáis divinas, pero..." -"Pero te ponemos cachondo" -dijo Nuria. -Me perdió el subconsciente. -"Sí. ¡No!" -balbuceé. -Eva, bajó un poquito la braguita ceñida del bikini. -"¿Crees que deberíamos afeitarlo totalmente o solo los pelos que se ven?" -me preguntó mirando para los pelos del coño. -No sabía que decir. -"A los hombres les gusta más los chochos afeitados, para pasar la lengua y no arrastrar pelos. ¿Verdad, Quique?" -me dijo Nuria. -Mi polla quería romper el calzoncillo. Me pitaban los oídos. En mi pantalón salió un bulto que antes no estaba y ellas lo vieron. -"¿Sabes afeitar con maquinilla, brocha y jabón?" -me preguntó Bea. -"Sé"-le dije, a punto de tocar las palmas con las orejas. -"¿Nos afeitas tú los chochos? Son cinco minutos". -"Afeito". -Fuimos al palacete. ...
... Eva trajo al salón una palangana, mediada de agua, una maquinilla, hojas, la brocha y el jabón... y hasta aquí puedo leer. Las dejé con ganas de saber más. -Continúa que ya no somos niñas, tío -me dijo Bea. -Os escandalizaríais. -No digas tonterías. Acaba la historia y te contamos como follamos a papá. El que se escandalizó fui yo. -¡¿Os acostasteis con vuestro padre?! -Y acabó dejando a mama, y... y hasta aquí puedo leer. Cuenta tu primero, con detalles. Sentí una curiosidad como nunca antes había sentido. -Vale, os cuento. Eva y Nuria se quitaron la braguitas ceñidas de sus bikinis y se sentaron en un tresillo rojo con las piernas abiertas. Sus coños eran pequeñitos. El del ojo solo se me puso tieso como un palo y comenzó a llorar. -"¿Por quién empiezas, Quique?" -me preguntó Eva. -Me dejé de caralladas y fui de cara. -"¿A comerlos o a afeitarlos?" -"A afeitarlos, goloso, a afeitarlos". -Me arrodillé delante de Eva. Le mojé el interior de los muslos junto al coño peludo. -"Déjame a mí echarle agua" -me dijo Nuria. -Nuria se arrodilló delante de su hermana y cogiendo agua con las manos en la palangana le mojó todo el coño y el monte de venus. Eva echó la cabeza hacia atrás. Nuria le pasó el dedo por la raja y acarició su pequeño clítoris. Repitió la operación hasta que le salió el dedo mojado de jugo. -"Moja la brocha. Llénala de jabón y extiéndelo sobre los pelos de su coño" -le dije. -Le cubrió la matita del vello del ...