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Crónica de un infidelidad anunciada
Fecha: 22/11/2019, Categorías: Grandes Series, Autor: Tothem, Fuente: CuentoRelatos
... hoja. —¡Y que vais a ir, por ahí en busca de machos! –grite —A ti que te importa, como que si te veo ni te saludo, no nos conocemos y punto en boca, no pienso hablar más… Salí del baño desencajado, tuve que tomar una puta cerveza, lastima no estar en casa, el piso alquilado era irrespirable el ambiente y eso que era el primer piso. Al poco rato de estar sentado se oyó el timbre, al levantarme ella ya había abierto, era la Sonia con esa sonrisa de estúpida. Empezaron a mostrarse los vestidos, los dos eran idénticos, negros con escote. La Sonia era bastante más baja pero concentrada; se comportaban como dos adolescentes, se daban la vuelta, manoteaban, reían. No tardaron en marcharse, supongo que como le había oído decir a la Sonia, había un pub llamado “El rincón de Sam” que según ella se podía tomar algo viendo gente interesante. Habían salido a las 10:00 eran las 12:00 y no podía conciliar el sueño. Me vestí y di un paseo por el aburrido pueblo, tome unas copas en una cafetería, lo cual me despejo algo. Salí y camine un buen rato, absorto en mis pensamientos; estaba frustrado, rencoroso, enojado. Ya podía imaginarlo hacia tres años había encontrado la que creía mi media naranja, eso sí, entonces, aunque pareciendo retraída y algo boba, siendo vaga por defecto de fábrica en las tareas domésticas y no aguantaba en los trabajos. Aun así había visto una mujer para estar a su lado, aunque tampoco la conocía de nada. Como dice mi madre: “ahí tienes el marrón, ...
... chúpatelo”. De repente entre en una calle la cual al final se oía música, con un rótulo fluorescente que ponía “El rincón de Sam”. Las copas me habían infundido confianza, era un adulto, y por qué no entrar ahí… aunque fuera con todas las consecuencias. Al llegar a la entrada estaban los típicos fumadores con el suelo lleno de colillas, se hacía raro entrar en el local un hombre de mi edad, pero que cojones. La puerta estaba insonorizada, al entrar el ambiente era impactante en cuanto a luces y sonoridad. La primera impresión es que parecía un antro, quería tener ese aire de bar americano de los 80. Había gente. Casi que desentonaba con el pueblo aquel tugurio. Hasta acomodar la vista al lugar estaba algo descolocado –serán las gafas bifocales- hasta ver la barra y a la izquierda un apartado donde se bailaba. Busqué un taburete de la barra apartado, ya que allí había dos hombres más o menos de mi edad, ya no me sentía un intruso; pedí un gin-tonic, al poco tiempo vino otro señor maduro. Jolín, dije, esto parece el rincón de los renegados viejos, entre ellos unos iban otros venían. Bueno, me sentía más cómodo ahí por lo que opte quedarme allí bebiendo y viendo el ambiente. De repente me pareció ver a la Sonia, entre esa gente bailando, sí era ella, me hice a un lado para ver mejor, pero tuve que dejar pasar a los dos de al lado, no se estaban quietos, ni que fueran jovenzuelos. Traté de volver a visualizarla, lo conseguí: bailaba con un tío de unos treinta, fornido tirando a gordo, ...