1. Crónica de un infidelidad anunciada


    Fecha: 22/11/2019, Categorías: Grandes Series, Autor: Tothem, Fuente: CuentoRelatos

    ... ella la Sara, después del beso negro ya se ponía en posición de cuatro patas y el Rafa, en posición de ataque. Se arrodillo y adopto el culo de Sara en su línea de tiro, abriéndole las nalgas observo que podía maniobrar perfectamente, pasando a situar su glande en la entrada del coño. Entro de una tacada potente con un movimiento de pelvis rápido dejándola clavada hasta el fondo; la cara de Sara palpitaba de ansias, su media melena morena estaba desgreñada. Apenas se la hubo introducido emitió un susurro de placer. Empezó a bombearla, con las manos le abría las nalgas, dio más intensidad a sus movimientos, empezando a cachetearla en las nalgas al mismo tiempo que daba más intensidad a sus movimientos; ella aguantaba las envestidas con gozo sonoro. Se paró en seco dejando la polla dentro y con la mano cogió el pelo de Sara, obligando a ella a levantar la cabeza, en esa posición continuo su follada pero con mete sacas salvajes; el rostro de él era pura furia, apretaba los dientes, sus ojos estaban encendidos. Ella se vino con bramidos de gozo intenso, estaba en éxtasis, sus ojos estaban en blanco; él por su parte ya llegaba a su recta final, sacó su polla al mismo tiempo que volteaba a la Sara y le descargaba todo su esperma en la cara obligándola a cerrar los ojos, la descarga fue abundante, incluso parte de su pelo estaba lefado. Ya acabada su descarga, acerco su cipote a su cara y restregó el glande por toda la cara esparciendo más la lefa. Quedaron los dos tumbados, ella ...
    ... con la cara embadurnada y entangada, era una visión bizarra; por su parte el hermano de Rafa y la Sonia ya algo más despejada se fumaban un porro, el cual fue pasado a Rafa, que aún estaba jadeante y mi Sara buscando algo con que limpiarse, casi a gatas, encontrando al lado un rollo de papel higiénico. El aspecto del garaje era un auténtico antro, un follodromo diría yo.
    
    Ahora en retrospectiva, pienso también en mi apariencia: pantalones bajados y masturbado, igual que mis contiguos ‘compañeros’ en el pasillo de dicho garaje, cuyo suelo y paredes se veían rastros de esperma. Vaciadas de voyeur. Y es que la vida a veces depara sensaciones impensables, quien hubiera dicho que mi unión con Sara me trasladaría a una pugna con la infidelidad; ya al juntarme con ella oía algunos chascarrillos de algún amigo –“la Sara es un coño caliente” o “está equivocado”- no dando importancia, o simplemente achacaba tirria de mi parte para conmigo. Aunque pasado lo pasado, a la vista está el desenlace. Cada vez que pienso como me sentía en ese momento, al terminar de ver el espectáculo y otra vez en la barra pidiendo otro Gin tonic para matar el mal rato, aunque tampoco podía olvidar que había eyaculado como un animal, a mi lado otra vez el vicioso que me abrió los ojos –digamos- estaba otra vez, paso una media hora y volví a vislumbrar a los dos hermanos, venían con dos moteros veteranos, se saludaban con los puños, como los brutos, incluso se pusieron cerca de donde yo estaba. Hablaban de sus ...
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