1. Tarde de prestamo en el campo


    Fecha: 21/12/2019, Categorías: Dominación / BDSM Autor: Anónimo, Fuente: RelatosEróticos

    ... la que a lado y lado del camino empiezan a verse entre el cañizo, cercados y puertas hechos de todo tipo de material reciclado. Tanto sirven somieres viejos, como palés de madera o plásticos y lonas entretejidos con caña y alambre. Estamos sin duda en alguna zona de huertos de auto ocupación, de los que proliferan en los márgenes de carreteras o rieras, ocupando zonas prohibidas a la edificación pero olvidadas por su fealdad y poca accesibilidad a cualquier otro uso.
    
    Al poco miAMO se detiene frente a una de esas “puertas” medio abierta y desde el quicio de la puerta, conmigo a su lado oculto por la valla pero aun sujeto a miAMO por la correa de perro, pregunta a alguien en el interior de la parcela por un tal “José”. Solo de pensar que el interpelado por miAMO puede salir al camino a darle las correspondientes explicaciones, descubriendo mi presencia, completamente desnudo y en actitud de perra sumisa me hace flaquear las piernas al punto que debo apoyarme con las manos en la valla para no caer al suelo.
    
    El individuo se acerca a la puerta mientras miAMO entabla conversación con él y si no fuera por la correa que me une inexorablemente a miAMO y por los temblores y flojedad de mis piernas, hubiera, sin duda, apretado a correr como quién persigue el diablo. Sin embargo hay algo en el esclavo de raza, algo incomprensible para quien no está acostumbrado a su trato, que transmuta en él la humillación en orgullo, el terror en deseo y el dolor en placer. Ese algo es sin duda ...
    ... el deseo, la necesidad más bien, de servir, obedecer, aceptar y complacer a suAMO en la predestinación, casi genética, que le hace únicamente placentero el goce de su SEÑOR.
    
    En medio del terror que me embarga y justo cuando el hombre está a punto de llegar a la puerta, deduzco por la conversación que se trata del tal “José” Por un lado el descubrimiento me tranquiliza, pues es evidente que estoy allí a sabiendas del Sr. José pero casi de inmediato y sin solución de continuidad, me vuelve a abrumar el temor a aquello que se espera de mí.
    
    El Sr. José llega a la puerta y miAMO se aparta para mostrarme en toda mi desnudez. Al tiempo que lo hace me ordena que me arrodille ante al Sr. José y adopte la postura de saludo y presentación. Lo hago de inmediato, conocedor de que miAMO es tremendamente estricto en todo lo que se refiere al código. Me arrodillo pues, primero con el tronco erguido, flexionando las rodillas y tobillos hasta que las pantorrillas tocan el suelo. A continuación desciendo mis nalgas, aun con el tronco aún erguido, hasta asentarlas sobre los talones de los pies y desde allí inicio la flexión de cintura que me llevará a postrar mi frente sobre el suelo por delante de mis rodillas. Adelanto entonces los brazos, extendiéndolos por completo hacia delante y con las palmas de las manos siempre abiertas y hacia arriba, cruzando las muñecas exclamo:
    
    - ¡A su entera disposición, SEÑOR!
    
    Permanezco en esta posición hasta que se me indica. Es evidente que al Sr. ...
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