1. Tarde de prestamo en el campo


    Fecha: 21/12/2019, Categorías: Dominación / BDSM Autor: Anónimo, Fuente: RelatosEróticos

    ... flojera, en parte por los movimientos naturales de expulsión de mi esfínter, salió al exterior. La situación me recordó al típico embotonamineto entre perro y perra.
    
    Liberados ya, me agache para limpiarle la polla con la boca. Al principio entre piadoso y comprensivo la retiro, pero como consecuencia de mi insistencia acabo cediendo. Su leche sabía entre salada y amarga y los característicos espasmos musculares que le producían las caricias de mi lengua en su glande recién exprimido parecieron gustarle, ya que no retiró su polla de mi boca hasta que estos cesaron por completo.
    
    Siguieron entonces momentos de calma y conversación distendida. Al poco, me indicó que nos dirigiéramos a la chabola que le hacía de vestuario, caseta de aperos, almacén y, evidentemente, picadero.
    
    Entramos en ella y comenzó a desnudarse. ¡No había pasado ni un cuarto de hora y el Sr. José ya iba a por el segundo! Si era capaz a sus cincuenta y muchos, ¿De qué lo habría sido de joven? Se sentó en una especie de taburete para acabarse de quitar los pantalones y las botas de agua de caña recortada por encima de los tobillos. Aproveché para arrodillarme frente a él dispuesto a ayudarle en la operación. Mi intención le cogió por sorpresa y en un principio la rechazó, pero yo ya sabía que tenía que hacer con él, así que insistí hasta que se dejó.
    
    Comencé por sacarle las botas de agua. Al hacerlo aparecieron unos pies sudados y llenos de los característicos chorretones negros producidos por el ...
    ... roce de la piel muerta del pie con las paredes de las botas. No lo pensé dos veces, era lo que se me había enseñado y actué casi por instinto. Cogí fuertemente el pie recién salido de la bota con ambas manos y comencé a lamerlo. Empecé por la punta de los dedos, lamiendo después el espacio escondido entre dedo y dedo. Tras un primer intento de retirarlo, el placer que mi lengua le producía y la conciencia y aceptación de lo que era, hizo que se relajara apoyando la espalda contra la pared y dejándome hacer con libertad.
    
    Pasaba la lengua humedecida de un dedo a otro repasando por el espacio interdigital en donde me entretenía en pasarla por todos sus recovecos. Cuando hube finalizado esta operación me introduje los cinco dedos de golpe para poder alcanzar sin dificultad con lengua y dientes el pliegue que queda entre el inicio de los dedos y la planta del pie. Aquello pareció producirle un especial placer, a juzgar si mas no, por la exhalación de goce que soltó. Insistí pues en aquella zona y a continuación fui descendiendo la lengua por toda la planta del pie, ahora con insistencia, ahora con suavidad, casi sin rozarla. El Sr. José se retorcía en su asiento, guiando ahora mi lengua a base de colocar su pie en la posición que más favorecía el tratamiento de mi lengua en el lugar que el deseaba. Al poco descendí hasta los talones. Como era de esperar me encontré una zona llena de duricias y pieles muertas que alisé con el filo de mis dientes a manera de lija. Pronto mi boca se ...
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