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NO SABIA LA ENFERMEDAD DE MI MUJER, Y SI LA MIA.
Fecha: 25/12/2019, Categorías: Dominación / BDSM Autor: Anónimo, Fuente: SexoSinTabues
... estarían para observar e ir tomando consciencia de lo que algún día, su Amo, esperaría de ellas. Rosa se colocó frente a la cruz de San Andrés con su espalda hacia mí, con sus brazos extendidos hacia arriba en cruz y sus piernas bien abiertas, dejando sus nalgas y coño perfectamente expuestos y asequibles tanto a mis caricias, como a los azotes, lo mismo que su blanca espalda. María y Milagros fueron atando con los arneses de los brazos, de las piernas y la cintura para dejarla bien sujeta. Esto era primordial, por si en algún momento le fallaban las fuerzas, dado la dura disciplina que tendría que soportar. Iba a ser flagelada en su espalda hasta que esta quedase marcada con los surcos que el látigo dejase en ella. Su nivel de entrega y sumisión le han permitido hasta este momento, entregarse a ser azotada por látigos de 9 colas hasta dejar enrojecida su espalda. Así me demostraba lo mucho que desea pertenecerme y ser mía. Hoy, estaba ya preparada para dar un paso más adelante en ese tipo de disciplina. Hoy el látigo sería otro. Se trata de un látigo flexible de 1.5 Mts, acabado en cuatro tiras de cordón de cuero de unos 15cm cada una. Al agitarlo en el aire produce un silbido que acaba en un sonido seco, como el de un disparo cuando así se desea hacerlo sonar. Ese tipo de látigo puede llegar a cortar la piel como si de un cuchillo se tratase. Pero es tanta su confianza en mí, en que jamás haría eso con ella, que deseaba fervientemente estar allí, solo para que yo, su ...
... Amo, la llevara a un nuevo límite de entrega y sumisa. María y Milagros se retiraron después de haber comprobado que Rosa estaba bien fija y de haberle dado, con mi permiso, un tierno beso en su mejilla como signo de hermandad y admiración al mismo tiempo. Juan - “¿Sabes que vas a ser flagelada, verdad sumisa?” – le pregunte. Rosa - “Si Amo” – fue su respuesta. Juan - “¿Porque vas a ser flagelada?” – pregunte de nuevo. Rosa - “Para ser más tuya. Para avanzar más en mi entrega absoluta a ti, mi Amo” – respondió con voz temblorosa, emocionada y excitada. Para iniciar la disciplina tome con mi mano derecha el látigo negro de 9 tiras, las cuales son de caucho y gruesas. Tiene un mango que es un consolador de unos 12cms de diámetro por otros 15 de largo. Me situé a poco más de un metro suyo, viendo su espalda ofrecida. Tome las 9 tiras en mi mano izquierda, las tense y dejándolas partir impulsadas por mi brazo derecho, impactaron contra aquella blanca y desnuda espalda. De su garganta, no salió ni un solo sonido. Juan- “¿Algo que decir, perra?” – dije. Rosa - “Gracias, gracias por azotar a esta perra, Amo. Quiero, deseo, ansió sentirme más tuya Amo “– fue su emocionada respuesta. De nuevo tome las 9 tiras en mi mano izquierda, de nuevo el deje partir y de nuevo azotaron su espalda, lo mismo repetí una y otra vez. Poco a poco, aquella espalda blanca e inmaculada fue tomando un color rosado al principio y rojo después. Durante todo este tiempo ni tan solo un leve quejido salió de su ...