1. Ya soy el puto del equipo (X): Somos campeones


    Fecha: 02/01/2020, Categorías: Dominación / BDSM Autor: janpaul, Fuente: CuentoRelatos

    ... quedaron desorientados porque Mauricio y yo íbamos dando órdenes sin discusión y llegamos al descanso 0-1.
    
    Otra arenga de Mauricio felicitándonos, sobre todo a Luis Calvero por meter el gol. Miró a Marcos como diciendo: «Ahora queremos uno tuyo». Incluso para que lo entendieran todos le dijo:
    
    — ¡Queremos tener un hijo tuyo!
    
    Salimos sonrientes y muy estimulados por las palabras de Mauricio, sobre el cual ya pensábamos todos que íbamos a tener capitán en el equipo Universitario de la categoría superior, pues la Universidad nunca había tenido más equipos, esta cantera lo podía formar, pues estaba muy motivada para ello. Una vez en el campo se notó la presión del Lasadre. Tuve que salir un par de veces a recoger las pelotas raseras. Pero no venían con fuerza, gracias a la resistencia de los nuestros. Toñete, un centrocampista nuestro, hizo una extraordinaria carrera, le pasó el servicio a Marcos y ¡Gol!. Marcó gol. 0-2 en el marcador.
    
    Hubo una ocasión de peligro grave en mi puerta, pero por suerte que vi la imprevista pelota desde lejos en lo alto que iba adentro, alargué el puño y rebotó hacia atrás. Saque de esquina, otro peligro. Otra patada que le dieron entre varios al filo de línea de puerta y retorno por alto. Extendí las manos y cogí la pelota con seguridad. Se adelantaron todos. Tiré la pelota a Mauricio, corrió se la pasó a Marcos, estaba muy bien marcado por tres enemigos, regresó, se la pasó de nuevo a Mauricio, este se la dio a Ricardín, Ricardín se la ...
    ... pasó a Luis Calvero, chuta y ¡Goooool! Ya eran 0-3. Faltaban 5 minutos que discurrieron de susto en susto pero sin pena ni gloria. Pitó el árbitro final y nos fuimos todos alrededor de Mauricio abrazándole y abrazándonos. Fue el verdadero campeón de esa mañana.
    
    Leoncio me ayudó a recoger todo. Me dijo que me iba a esperar y me ayudaría a recoger todo. Después de recoger las cosas abandonadas, nos duchamos, estaban esperando como ya tenían costumbre, Marcos y Abelardo. Cuando nos estábamos vistiendo, me dijo Leoncio:
    
    — Me gustaría ser amigo tuyo; yo sé que esto no se improvisa, pero me caes bien, muy bien, de verdad, ¿sabes?
    
    — Mira, Leoncio, estoy seguro que tú ya habrás oído decir cosas de mí…
    
    — Sí, por supuesto que sí, pero eso no me extraña, yo también soy gay, mis padres y hermanos lo saben y lo que me dicen es que aproveche el tiempo estudiando, que ese es un asunto personal con el que yo tendré que lidiar en el futuro.
    
    — Eso es verdad, cada uno lidiamos con lo nuestro, pero es cierto que la amistad entre nosotros nos da mayor fortaleza y seguridad.
    
    — ¿Entonces somos amigos?
    
    — Vamos a ser amigos, eso incluye con frecuencia la compañía de Abelardo y de Marcos, pero te invito a venir esta tarde a mi casa y conversamos los cuatro, si no tienes nada más que hacer…
    
    — En principio no, pero yo suelo salir a veces con Fernando y Marcelo que dicen cosas extraordinarias de ti, no me gustaría que pensaran que los dejo a ellos…
    
    — Me parece bien, la lealtad ...
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