-
Oye Nencho
Fecha: 09/01/2020, Categorías: Dominación / BDSM Autor: wastedLalo, Fuente: SexoSinTabues
Nací en un barrio bajo de puerto rico , un barrio miserable donde la gente dependía de drogas para no morir de hambre. Mis padres tenían 3 hijos . Yo tenía 4 años cuando un día mi madre, de quien no me separaba ni a sol ni a sombra, que me llevaba atado como un fardo a su espalda todo el día desde que prácticamente me alumbró, me lavó esmeradamente, me puso una túnica azul raída pero limpia, me dio un abrazo intenso que no olvidaré nunca y me dejó solo sobre una escalera que se encontraba a las afueras del poblado con la advertencia de que no me moviera de allí. Mamá se fue corriendo. Creo que estaba llorando. Yo no iba a hacerle caso. Iba a seguirla cuando el rugido de un motor me asustó y una nube de polvo me impidió ver nada. Sin darme cuenta me vi en el aire, transportado por unas manos que me entregaron a una señora que estaba sentada en la parte trasera del vehículo que había desplegado la terrible polvareda. La señora me cogió y me acomodó en su regazo. Me sonrió. Tenía la mirada dulce. De hecho su mirada dulce me recordaba a mamá y aquello me tranquilizó. La mano de la señora sujetaba un trapo que me acercó a la nariz. Respiré un olor muy fuerte. Quise llorar pero no resistí ni dos segundos. Quedé profundamente dormido en sus brazos amables. Me desperté en un avión. Yo nunca había estado en un avión, ni sabía qué era. Estaba sentado con un cinturón que me mantenía sujeto al asiento. A mi lado seguía aquella señora que al ver que abría los ojos se me acercó y me dijo ...
... algunas palabras que no entendí pero que seguro que eran palabras dulces, palabras amables por la expresión bondadosa de su bonito rostro. Me recordaba a mamá. Cuando estuve despierto del todo – me habían dormido con éter, que era la sustancia que olía extraño y de la que el pañuelo que me había puesto aquella señora en la nariz estaba impregnado – pude empezar a entender lo que me decía. —Eres un niño afortunado nencho eras carne de hambre y a poco que sepas adaptarte y conformarte con el destino que te espera no tendrás que preocuparte nunca más por tu subsistencia – me dijo la señora de piel tan suave, tan distinta de la de madre pero que olía parecido a ella. ¿nencho? ¿Quién era nencho? ¿De quién estaba hablando aquella señora? ―¿nencho? – pregunté con timidez. —Sí cielito, ese es tu nombre a partir de ahora. Pronto dejarás de ser un niño para convertirte en mascota Me encogí de hombros. Yo tenía mi propio nombre, pero si querían llamarme nencho pues, bien,nencho sería. Le pregunté que adonde íbamos, que cuando vería a mamá, y a papá y mis hermanos mayores. La señora me puso esa cara bondadosa y me acarició la nariz, ella decía la naricita, y luego siguió leyendo su revista. Insistí. Tenía que saber cuando vería a mamá. Era necesario. Volví a preguntar. Esta vez cerró la revista y no me habló con aquella dulzura de antes. ―No seas impertinente nencho, ya te he dicho que eres un chico afortunado. La mamá que conocías ha muerto, te enteras? ¡H-A M-U-E-R-T-O! ahora iremos a ...