1. Oye Nencho


    Fecha: 09/01/2020, Categorías: Dominación / BDSM Autor: wastedLalo, Fuente: SexoSinTabues

    ... la señora que acababa de pisarme y sin darme cuenta me los quedé mirando. Yo tenía cuatro años recién cumplidos cuando fui acogido. ―Bueno nencho, confío en que seremos muy buenos amigos y que aprenderás rápido. No me gusta tener que imponer mi autoridad, prefiero que los niños se encaminen por propia voluntad a su destino, es más agradable y menos traumático, pero si no progresas como es debido me veré obligada a ser mala contigo. Tu no querrás que yo sea mala contigo, verdad Lolo? Negué con la cabeza. No entendía qué me quería decir. El concepto de maldad lo desconocía y en cualquier caso ella sólo me inspiraba lo contrario. Yo sólo me fijaba en que era una joven hermosa y dulce de rostro muy agradable que me inspiraba confianza. Sus manos me tenían aducido y no paraba de lanzar miradas furtivas a los bonitos zapatos de tacón que calzaba. No tardaría en entender lo que me dijo aquel primer día. ―Bien, así me gusta. Ahora lo primero. Desnúdate. Quítate toda la ropita que llevas, aquí dentro no la necesitarás. Mira – me dijo – ven a mirar. ―Has visto cómo visten los otros niños? Es cómodo, muy cómodo. Dentro de tu proceso de aprendizaje tendrás que estar denudo durante buena parte del día, por eso vuestro uniforme consta simplemente de una sencilla túnica corta que os llega hasta las ingles y sin mangas. Es sencillo de quitar y poner e incluso a veces ni siquiera hay que quitarlo. Su forma permite acceder a vuestros órganos genitales con facilidad. ―Qué son los órganos ...
    ... genitales, María? ―¡Jajajajaja! – María dejó escapar un carcajada jovial, alegre. Me pasó una mano por detrás de la nuca y me atrajo hacia ella para besarme en la mejilla – qué mono eres. No me contestó. No había necesidad. Todo lo aprendería rápido. ―Fíjate que hay muchos niños ahí abajo. Todos visten la túnica pero las hay de distintos colores. La tuya será negra, que es el color de los impuros, de los que aún no han empezado a despojarse de lo que son y tu objetivo, y el de todos, es llegar a vestir la túnica blanca. Significará que ya estás listo, que tu camino ha llegado a su fin. Comprendes? Me la quedé mirando con absoluta extrañeza. Volví a negar, no entendía nada, absolutamente nada. María volvió a reír y me volvió a besar. ―No te preocupes, ya entenderás. Ahora fíjate bien en las señoras que caminan entre los niños de las túnicas de distintos colores. Las ves? Esta vez asentí. ―Ellas son las que adiestran a los niños. Las hay de muchas edades, desde preadolescentes hasta mujeres maduras. Yo soy una de ellas y como ya te he dicho me llamo María. ―María – repetí. ―Muy bien nencho, pero vamos a empezar tu adiestramiento. No debes llamarme María, nunca, bajo ningún concepto. Debes dirigirte a mí como ama María. Cada una de las mujeres que os tutelan tienen un nombre y a todas deberás dirigirte por él pero anteponiendo siempre la palabra «ama». Es sencillo, no? ―Sí – me salió una vocecita ridícula. María me bajó al suelo. Se inclinó hacia mí y me preguntó: ―Sí… qué? Me la ...
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