1. El calvario de Luciana (8)


    Fecha: 13/01/2020, Categorías: Grandes Relatos, Autor: señoreduardo, Fuente: CuentoRelatos

    ... para que durmiera allí, mientras él se dirigía a la cama con el propósito de entregarse al sueño hasta la mañana, cuando a las diez (conocía bien la rutina de la mansión) Luisa llamara a la puerta.
    
    …………….
    
    Eran las diez y media de la mañana cuando el ingeniero Heriberto M. y Emilia bebían café en el saloncito previo a la partida del cliente. De pronto llamaron a la puerta. –Soy yo, señora. –anunció Luisa y Emilia la autorizó a entrar. La mucama traía a Luciana, tomandola de un brazo.
    
    -Qué pasa, Luisa. –preguntó la proxeneta sorprendida ante la extraña irrupción de la mucama y la putita, que estaba completamente desnuda. Luisa evitó responder y en cambio hizo girar a Luciana para que Emilia la viera de espaldas.
    
    -¡¿Qué es esto?! –exclamó Emilia al ver las nalgas de la jovencita, surcadas de marcas rojizas, algunas violáceas y otras blancuzcas e inflamadas. Miró con enojo al ingeniero y éste bajo la cabeza, incapaz de encontrar una respuesta.
    
    -¡¿Qué ha hecho, viejo inconsciente?! ¡¡¡Mire cómo me ha dejado a la chica!!!
    
    -Bueno, Emilia, yo…
    
    -¡¡¡Cállese la boca!!! –le gritó y de inmediato se dirigió a la mucama:
    
    -Ocupate de ella ya mismo. Ponele crema y después te la llevás al dormitorio, que descanse y le hacés una aplicación de crema cada seis horas.
    
    -Sí, señora. –dijo Luisa y se retiró con Luciana, cuyos ojos estaban enrojecidos e hinchados por tanto llanto y el insomnio en la bañera.
    
    Cuando volvieron a estar solos, Emilia le dijo al vejete con ...
    ... tono duro:
    
    -Supongo que se dará cuenta lo que ha hecho.
    
    El ingeniero seguía mirando al piso.
    
    -Le pido disculpas, Emilia. No sé, perdí la cabeza.
    
    -Y ahora va a perder algo más. Voy a tener que sacarla de circulación al menos durante cinco días, calculo, hasta que sus nalgas se recuperen. Cinco días a mil dólares cada uno son cinco mil dólares, más los mil de honorarios por su uso anoche. Siéntese y hágame un cheque por seis mil dólares, señor mío, y ya sabe, como siempre al portador.
    
    -Me salió caro. –murmuró el viejo mientras tomaba asiento y con su portafolios sobre las rodillas sacaba la chequera. Tuvo que esperar un momento a que su mano derecha dejara de temblar y finalmente hizo el cheque y se lo extendió a Emilia sin mirarla. Ésta lo tomó y mientras el viejo se dirigía hacia la puerta le dijo:
    
    -La sacó barata, ingeniero. Por un momento pensé en prohibirle su ingreso a esta casa para siempre.
    
    ………….
    
    A esa hora Graciela estaba en la inmobiliaria, recordando cuánto le había costado evitar que su marido le viera el culo con las huellas de los azotes que le propinaran en la mansión.
    
    Se le había ocurrido pretextar un dolor de cabeza y el deseo de darse una ducha antes de acostarse. Se llevó al baño un camisón y salió cubierta con esa prenda, mientras Enrique trataba de dormirse postergando sus ganas de sexo.
    
    Se sentía propiedad de Emilia por completo. No había posibilidad alguna de escapar, de abandonar ese sendero en el que la había introducido su ...
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