-
El calvario de Luciana (8)
Fecha: 13/01/2020, Categorías: Grandes Relatos, Autor: señoreduardo, Fuente: CuentoRelatos
... ahora dueña, su Ama. Cada vez que pensaba en ella, con esas maneras dominantes, severas, sin margen alguno para la resistencia y mucho menos para la indisciplina, se estremecía de pies a cabeza y nacía en ella un intenso deseo de estar en la mansión. Además, nunca había gozado de la sexualidad como en los brazos de Emilia, una amante ardorosa y sabia a la cual no renunciaría por nada del mundo. Mientras apartaba los papeles que le había pedido a Rolando con el propósito de revisarlos, se dijo que en verdad todo había comenzado con esa fuerte atracción que Luciana le había provocado apenas la tuvo ante ella en esa entrevista luego de la cual la tomó como empleada. Esa primera atracción lésbica de toda su vida fue como la puerta a través de la cual ingresó después lo demás, esa fuerte vocación de obediencia, de someterse, de obedecer decisiones ajenas a ella; ese regodearse en la humillación en manos tanto de Emilia como de Elba. Sintió que se estaba mojando y pensó en ir al baño, pero detuvo ese impulso y en cambio marcó el número de Emilia. Tuvo un temblor cuando escuchó esa voz grave, como de terciopelo oscuro: -Hola, sierva… Tragó saliva y por fin pudo decir mientras se mojaba cada vez más: -Hola, Ama… No puedo más… -¿Qué significa eso, mi yegua? -Estoy… estoy muy caliente, Ama… Me estoy mojando toda…Necesitaba sentirla, Ama, escuchar su voz… Por eso la llamé… -murmuró Graciela con voz enronquecida por la intensa excitación. Emilia escuchaba complacida ...
... a su esclava, tendida de costado en el sofá del saloncito, y llevando su mano a la entrepierna dijo: -¿Qué pasó anoche, sierva? ¿lograste que tu maridito no te viera el culo? Graciela le contó lo sucedido y escuchó la risita de Emilia: -Y decime, ¿te había dicho que quería sexo? -Sí, Ama, pero se resignó. -¿Y vos tenías ganas de coger? Graciela vaciló un segundo y luego dijo en un murmullo, avergonzada: -Sí, Ama, pero… pero no con él… -Ah, caramba, ¿y con quién, puta? Otra pausa y Graciela murmuró, sintiendo que sus mejillas ardían: -Con… con usted, Ama… No puedo… no puedo dejar de pensar en usted, Ama… Tengo miedo… Los labios de Emilia dibujaron una sonrisa perversa: -¿Miedo? ¿miedo de qué, yegua? –preguntó aunque sabía perfectamente qué temía Graciela. -Tengo miedo del desborde, Ama, miedo de no poder controlarme. Ahora mismo, acá, en la oficina, tengo que revisar unos documentos y no puedo, Ama… La tengo a usted en mi cabeza y no puedo pensar en otra cosa… La sonrisa perversa se acentuó en la boca de Emilia: -Olvidate de esos papeluchos. Te quiero acá. Veníte inmediatamente. Era lo que Graciela necesitaba. Esa orden de correr a los pies de su tirana. -Sí, Ama, lo que usted quiera, ya salgo para allá. -Te espero, puta. –dijo Emilia, y cortó la comunicación. Hizo comparecer a Elba y cuando la tuvo ante ella le dijo: -La yegua viene para acá. Está muy caliente y además totalmente entregada a mi dominación. Vamos a tener ...