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Mozambia
Fecha: 16/01/2020, Categorías: Información, Autor: Tothem, Fuente: CuentoRelatos
... a embestirla sin compasión. Ana buscaba donde arañar, solo encontraba aire. Otto la miraba con media sonrisa desencajada, lo que revelaba una portentosa capacidad de humillar. El conducto anal quedo abierto en la penetración. Fue bombeada durante unos minutos con determinación y potencia, vum, vum, vum; plof, plof, plof. — ¡Ponedle el aro bucal! — exclamó Otto. Ana, vio como ese implante bucal diseñado por Franz le era colocado en la boca, quedaba abierta sin posibilidad de cerrar las mandibular. En esa posición Otto introdujo su pene en su boca y vació una abundante lefada… Franz y el inspector terminaban su comida y se disponían a degustar un licor y unos puros, cuando entro Otto. — No os encontraba, no sabía que estabais en el restaurante — dijo Otto. — Ya ves, dispuesto a partir después; y tú ¿qué tal? — dijo Franz. — Ya ve, también para casa, lo decía por si quería ver a la chica antes de irse, ya la he terminado, pero la he dejado a exposición de la tropa… — dijo orgulloso Otto. Movido por una repentina impaciencia Franz se dirigió hacia la sala de interrogatorios, una vez allí pudo observar como Ana era follada al mismo tiempo que otro le introducía el pene en la boca, los dos estaban en el éxtasis ya ...
... convulsionaban y no tardaron en soltar el semen sobre Ana: uno dentro de la boca, el otro en su zona vaginal. La cara de Ana parecía un lodazal de esperma, así como sus conductos vaginal y anal; el suelo estaba en estado deplorable, lleno de líquido seminal, el ambiente apestaba a lefa. Los dos se quedaron mirando a Franz y uno de ellos dijo: — Tu turno, ya hemos acabado. — No, no… solo venía a verla, ya que por lo visto está bien servida — dijo Franz. — No te quepa duda, somos los últimos de la tropa del cuerpo de guardia, te aseguro que sequedad vaginal no tendrá — dijo riendo jocosamente junto con su compañero. — Podéis bajarla ya, quitadle el aparato de la boca. Fue bajada hasta el suelo, una calma de sensaciones se apodero de la habitación, Ana rendida con el semen cayéndole de la frente, de las sienes, de la boca saliéndole unos hilillos babeantes. El pie de Franz patinó de forma ligera al acercarse, la miró largamente. — Ere… ere… eres un… un… un… un… mal… malvado — balbuceo ella. — Así es la vida nena — contesto Franz, al mismo tiempo que se bajaba la cremallera de la bragueta, sacando su pene flácido, descapullándose el glande, para orinar abundantemente sobre ella, moviendo su pene de un lado a otro.