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El calvario de Luciana (10)
Fecha: 05/02/2020, Categorías: Dominación / BDSM Autor: señoreduardo, Fuente: CuentoRelatos
... Ama tenían sentido para ella, su empresa era un muy buen medio de vida y nada más; pero ella, como le había dicho a su dueña, era esencialmente una madre esclava y le pertenecía por completo a Emilia. ………….. Y a la noche, en la intimidad del dormitorio luego de la cena familiar que había transcurrido en un clima tenso, su marido le dijo: -Estás rara desde hace algún tiempo, Graciela. No sé qué te pasa pero me preocupa. Ella permaneció en silencio, con un cúmulo de pensamientos girando vertiginosamente en su cerebro, aturdiéndola, y con sensaciones intensas que la estremecían, hasta que por fin, decidida a romper con esa vida de simulación que, de continuar, pondría en peligro a su equilibrio mental, a su sistema nervioso: -Quiero el divorcio, Enrique. -¡¡¡¿Qué?!!! ¡¡¡¿Estás loca?!!! -No grites, por los chicos. La conversación siguió un rato más, con Graciela tranquila y firme en su decisión y el hombre sin entender la conducta de su esposa, mascullando interrogantes que ella respondía una y otra vez con el mismo argumento expresado de distintas formas: -Traté de ignorarlo, Enrique, durante bastante tiempo últimamente, pero es inútil, ya… ya no te amo, ya… ya no hay amor… Él insistía desconcertado por lo repentino y brutal de la confesión, hasta que por fin, agotado, dijo: -Estamos cansados, Grace… Es eso… Mucho trabajo... tensiones, es eso… Ahora vamos a dormir y mañana estaremos más tranquilos… Graciela escuchó aliviada la propuesta, ...
... tomó el somnífero al que recurría en situaciones especiales y poco después comenzaba a sumirse en las brumas del sueño pensando en su Ama, en la mansión, en Elba, en la sala de juegos, en esa celda. Al día siguiente, cuando despertó su marido ya había salido dejándole una nota en la cama: “Tranquila Grace, esta noche hablamos.” Graciela tomó la nota, la rompió en trozos muy pequeños, la llevó con ella al cuarto de bañó y la hizo desaparecer en el inodoro. Se sentía liberada después de esa charla con su marido y de buen ánimo tomó su ducha, se cambió, desayunó y salió hacia la inmobiliaria. -Buen día, arquitecta. –la saludó Rolando. –Seguimos sin noticias de Luciana, ¿no? Se sobresaltó ante la pregunta y tratando de recomponerse contestó sin detener la marcha hacia su oficina: -Sí, sí, lamentablemente… ¿Vos no atendiste acá ningún llamado de la comisaría? -No, arquitecta, no. -Bueno, no perdamos la fe. –dijo mientras entraba a la oficina. Ya sentada a su escritorio escuchó que Rolando le decía: -Es que ¿sabe una cosa, arquitecta?, está este asunto de la trata, no sé… Se estremeció ante el comentario y respondió casi gritando: -¡Ay, Rolando, por favor! -No sé, arquitecta, no sé qué pensar. -Bueno, tengo que ver varios asuntos. –dijo dando por terminada la inquietante conversación que la había hecho pensar nuevamente en Luciana. “Deben estar dándole con todo.”–se dijo y al recordarla sintió deseos de ella y pensó en pedirle a Emilia que ...