1. Historia del chip (046): La celda (Shara 001)


    Fecha: 19/02/2020, Categorías: Microrelatos, Autor: chopin, Fuente: CuentoRelatos

    ... pechos, Shara tuvo un segundo orgasmo, más comedido y también mucho más esperado.
    
    —Volvamos a la celda, Shara —señaló Habib sin comentar para nada los sensuales estallidos de su acompañante, como si le resultasen ordinarios.
    
    Estaban bastante lejos, ya que todo el tiempo había estado alejándose de la celda de Shara. Esta no tuvo demasiados problemas para recorrer todo el camino de un tirón, cada pie apoyado con delicadeza al finalizar cada paso, cada nalga elevada y bajada ligeramente, cada triángulo descubriendo y cubriendo con disimulo y cada respiración concentrada en el movimiento.
    
    —Quítate todo el atuendo y luego come un poco. Más tarde vendrá Zahira a masajearte el cuerpo e indicarte nuevas instrucciones.
    
    No hubo un beso de despedida, y por lo tanto nuevas caricias. Si Habib tenía sentimientos hacia ella, Shara no conseguía percibirlos salvo por su plena dedicación a la hora de sobarla. Ni siquiera sabía si la besaba porque eso le permitía acariciarla.
    
    Justo había acabado de comer, ya casi sin sentir el dolor de los latigazos y sólo consciente de que sus piernas parecían de gelatina cuando llegó Zahira.
    
    —Una falta, Shara —le indicó cuando Shara no se levantó ni se puso en la posición de brazos en la nuca.
    
    Cuando ya estuvo en la posición, con cierta dificultad debido al cansancio que sentía, esperó.
    
    —Puedes hablar.
    
    —Estoy a punto de caerme rendida, Zahira.
    
    —Me lo imagino. Estoy contenta por ti. Me han dicho que has tenido dos orgasmos. ¿Tu ...
    ... primera vez?
    
    —Sí. No sabía que se podían tener orgasmos a través de los pechos.
    
    —¡Claro que sí! Aunque no todas podemos. Es una gran noticia. Deshaz la postura, tomaré un café mientras tú te acabas el postre.
    
    Charlaron un rato de manera intrascendente hasta que Zahira le señaló la tabla/cama. La propia Shara tocó el botón para abrirla y surgió lentamente.
    
    —Ponte boca abajo y estírate todo lo que puedas.
    
    Zahira le dio un masaje por todo el cuerpo, con mayor énfasis en los hombros, las piernas y los pies. Shara se quedó dormida, a pesar de aplastar sus pechos contra la dura tabla metálica. Estaba demasiado cansada para percibirlo y el masaje había cumplido su función. Cuando se despertó, no mucho después, casi no recordaba dónde estaba y se tocó ligeramente un seno cuando se dio la vuelta. Tardó en darse cuenta y también en notar que Zahira la estaba mirando.
    
    —Una falta, Shara. La próxima vez, si crees que vas a dormirte, es mejor que enganches tus pulgares a las arandelas para evitarte problemas.
    
    A Shara le costaba no decir nada, pero por nada del mundo quería otra falta. El permiso para hablar ya estaba caducado. Zahira asintió.
    
    —Puedes hablar.
    
    —Lo siento, Zahira. ¡De verdad!
    
    —Lo sé. Llevas siete faltas hoy contando estas últimas.
    
    —¿Dónde se me azotará?
    
    —No se te azotará por delante… por ahora. No estás preparada. Mañana tendrás una sesión como la de hoy y se te acumularán dos faltas para el día siguiente. No cometas más errores.
    
    Shara ...