1. Historia del chip (046): La celda (Shara 001)


    Fecha: 19/02/2020, Categorías: Microrelatos, Autor: chopin, Fuente: CuentoRelatos

    ... tardó en llegar, por suerte para Shara, que tenía que hacer verdaderos esfuerzos para mantener los brazos en la nuca. Casi no echó ni una mirada al cuerpo exhibido de Shara.
    
    —Puedes deshacer la postura. Me llamo Zahira y soy tu instructora habitual, siendo mi superior Habib, que según creo ha venido hace un rato.
    
    —Sí.
    
    —Debes de tener hambre. El ordenador escoge tu menú en función de tu gasto calorífico y tu asimilación. Pulsa aquí.
    
    Le señaló una zona cercana al pasillo. Surgió una mesa con comida
    
    —Siéntate de cara a la pared, pegada a la mesa. Piernas plegadas debajo, pies en las nalgas, espalda recta y senos bien hacia fuera. Palma de las manos tocando los muslos. Vigila, tus dedos no deben tocarlos. Así está bien. No tienes por qué comerlo todo, pero cada tres días se ajustará la cantidad si no te comes el noventa por ciento de lo que te es ofrecido. Luego, para conseguir aumentar la cantidad deberás dejar el plato vació durante una semana entera.
    
    Tener que comer mirando a la pared no resultaba agradable y la postura, sin ser incómoda, no era la más adecuada. Sus pechos parecían ofrecerse impúdicamente. Zahira se sentó junto a ella.
    
    —Yo también comeré un poco, sólo por hacerte compañía. Si estás sola, puedes empezar inmediatamente. Si hay alguien más, empezarás cuando tus acompañantes lo hayan hecho. Puedes mover los brazos, siempre que no los apoyes en la mesa en ningún momento. La espalda debe mantenerse recta, al igual que tu cabeza. Cada bocado ...
    ... debe masticarse al menos cinco veces y deberás tener cuidado de no que se te caiga nada.
    
    Shara comprendió la dificultad inmediatamente. Sin poder mover el tronco o la cabeza, todo dependía de la precisión de la mano. Sus ojos en poco podían ayudarla salvo por la visión periférica que a duras penas le permitía contemplar la comida. Y al hacerlo, sus propios pechos estorbaban. Y aparecían impúdicamente. Casi nunca los había contemplado, debido a las leyes de su país y las estrictas costumbres de su región y su familia.
    
    —No te quedes embobada mirando tus senos, trata de centrarte en la comida o terminarás tirándola. Saborea cada bocado.
    
    Se aburrió al tercero de ellos, se cansó al séptimo y se dio por vencida poco después. Dejó el tenedor.
    
    —¿Ya?
    
    —Es aburrido… y agotador.
    
    —Si no sigues, dentro de unos días vas a pasar hambre. ¡Quizás sea lo mejor!
    
    La mesa y sus viandas desaparecieron cuando Zahira pulsó el botón camuflado. Shara no se movió. Zahira la contempló durante unos minutos antes de solicitarle que volviera a la postura principal de espera.
    
    —Para ayudarte con tu entrenamiento, Shara, necesitaré conocer aspectos tuyos que quizás ni tu misma sepas que existen. Sombras de ti. Lugares a los que preferirías no ir. Yo estaré contigo. Y también tus demás superiores. Hoy no seguiremos con la instrucción, te permito una pregunta. Piensa bien cuáles quieres que sea. Volveré en unos minutos.
    
    Shara no tuvo ninguna duda sobre la pregunta que quería hacer. En ...
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