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Las desventuras de Elena (5)
Fecha: 23/02/2020, Categorías: Sexo con Maduras Autor: señoreduardo, Fuente: CuentoRelatos
... solamente una pesadilla..." Esperanza vana de la pobre Elena, pero que le sirvió para levantar un poco su ánimo y afirmarse en la decisión de resistir hasta su liberación. Fue en ese momento que entró Wanda y el ruido de la puerta al abrirse sacó a Elena de sus cavilaciones. Se sentó en la cama y miró a la rubia con una mezcla de temor y odio. -¿Quién te autorizó a sentarte? ¿Todavía no aprendiste que no podés ni siquiera moverte si yo no te autorizo? Elena vaciló, pero después su flamante voluntad de rebeldía le hizo decir con expresión desafiante: -¡¿Qué hice de malo al sentarme?! Wanda la miró divertida y le dio una bofetada que derribó a la prisionera sobre el camastro, presa del miedo. -¿Sabés una cosa? –le dijo la guardiana mientras la levantaba tomándola del pelo. –Me gusta que te retobes, porque así me das oportunidad de darte lo que te merecés por estúpida. Ahora vas a saber lo que es bueno. –y la sacó de la celda llevándola a los empujones por el pasillo en sentido inverso al acostumbrado. Al llegar al final abrió una puerta y Elena se encontró ante una empinada escalera cuyos peldaños de madera crujiente debió descender apremiada por la rubia. Percibió un intenso olor a humedad mientras la luz proveniente de antorchas empotradas en los muros de piedra le permitió ver que se encontraba en un sótano de forma rectangular con una puerta de metal en el fondo. El piso era de tierra apisonada y el techo se veía cruzado por gruesas vigas. -¿Te gusta ...
... tu nuevo hogar, perra? –se burló Wanda. Elena intentó decir algo, pero su miedo le impedía articular palabra alguna. Había creído que su celda era el peor sitio para estar y sin embargo ese lóbrego sótano resultaba aún peor. Wanda abrió la puerta, que tenía un pequeño ventanuco enrejado, y tomándola de un brazo la metió en lo que era un cubículo de dos metros cuadrados, con el piso y las paredes de cemento y una lamparita encendida colgando del techo, del mismo material. El único objeto era un inodoro sin tapa, en un rincón. -Tu suite, perra. Aquí vas a estar alojada hasta que tu Ama termine de arreglar lo que está preparando para vos. –le dijo la rubia con una sonrisa cruel. –Y hablando de preparar, andá preparándote para recibir leche hasta por las orejas. -Hasta pronto, querida... –dijo haciendo una burlona reverencia, y salió cerrando la puerta con llave. Mientras se dirigía hacia la escalera escuchó el grito desesperado de Elena y sonrió. Se sentía excitada y pensó con cuál de las esclavas le gustaría saciarse. Eligió a Marcela, la mamita. .................... A todo esto Julia viajaba en el taxi hacia su casa, con Agustina sentada a su lado. La chica tenía la cabeza inclinada hacia delante y, por orden del Ama, las manos cruzadas sobre los muslos. Julia comenzó a hablarle al oído: -Sos muy linda, ¿lo sabías? Y a mí me enloquecen las chicas lindas... Sobre todo en este caso, cuando sé que puedo hacerte lo que se me antoje... Pobrecita de vos, tenías ...