1. El principio del fin


    Fecha: 13/03/2020, Categorías: Dominación / BDSM Autor: Avariciasex, Fuente: CuentoRelatos

    ... corazón se me salía del pecho y casi no podía respirar. Cuando terminé caí de rodillas a los pies de la cama agotado por completo.
    
    Al cabo de unos segundos Lidia se levantó de la cama, me besó en la boca y se fue a dar una ducha. Yo casi no podía ni moverme y ella estaba como si no hubiese pasado nada. Eso levantó en mí algunas dudas, pero sin fuerzas ni para levantarme quien se iba a preocupar por eso.
    
    Cuando pude reponerme, me levante y me vestí de cintura para abajo, esperando a que saliera del baño para entrar yo. De repente se abrió la puerta y salió Lidia, estaba magnifica, como cuando la vi por primera vez en el metro. Se acercó a mí me volvió a besar en la boca y me dijo…
    
    - Ya te llamaré.
    
    Se dirigió a la puerta y se marchó. ¿Qué había pasado? Yo no salía de mi asombro. ¿Y eso es todo? Me preguntaba. Sin respuesta alguna, intenté tranquilizarme y comprendí que había sido todo, y que debía agradecer el haber vivido una gran aventura sexual. Me dirigí al baño para ducharme y encontré un sobre, un sobre que contenía dinero, mucho dinero. Más de lo que yo gano en un mes de trabajo, y ninguna nota. Las dudas me asaltaron otra vez y decidí no tocarlo, guardé el sobre en mi cazadora, me duché y salí del hotel satisfecho. Era una sensación agradable, me sentía bien, satisfecho, poderoso, por fin ¡había vivido un día! A mis 28 años era el primer día que verdaderamente me había sentido vivo.
    
    Aquella noche no podía dormirme, aunque estaba rendido. La imagen de ...
    ... Lidia invadía todos mis pensamientos, su recuerdo producía en mí una gran excitación, y si sumamos el olor de su perfume impregnado en mi cazadora, la erección fue increíble. Mientras me masturbaba tumbado en mi cama, solo podía pensar en lo sucedido en la tarde anterior, aquellas piernas me volvían loco. Sus muslos, sus rodillas, sus gemelos… todo estilizado al máximo subida en aquellos zapatos negros de tacón. Y cuando andaba, la sensualidad se dibujaba a su alrededor, era simplemente perfecta en sus movimientos. Esas imágenes hicieron que me corriera nuevamente y agotado tanto física como psíquicamente me dormí.
    
    Al levantarme parecía que todo había sido un sueño, solo el olor de su perfume que aún se podía distinguir levemente en mi cazadora, me volvió a la realidad. Al subir al metro la busque sin cesar, estaba dispuesto a volver a faltar al trabajo para poder estar con ella, y vivir otra tarde de sexo y pasión. Mi búsqueda fue en vano, y un sentimiento de vacío me invadió por completo, solo hacia 24 horas que conocía a aquella mujer y necesitaba verla sin falta. Durante todo el día, estuve pendiente de mi móvil, pero, aunque sonaba de vez en cuando, nunca era su llamada. Aquella espera me estaba matando, mi nivel de ansiedad aumentaba con el paso del tiempo, y cada vez más necesitaba verla, olerla, tocarla.
    
    Las horas de espera se convirtieron en días mi ansiedad fue en aumento y de las ganas de verla pase al enfado, ¿Por qué tardaba tanto en llamarme? Casi habían ...