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Iris y yo
Fecha: 04/04/2020, Categorías: Sexo con Maduras Autor: Hard Ellioth, Fuente: CuentoRelatos
... pero firmes. - ¿Vas a desayunar? - Me preguntó como si nada. - Si, ¿tú ya comiste algo? - No he comido nada, desperté hace poco y decidí esperarte - Dijo - ¿Y por qué no fuiste a pasear con los demás? - Le pregunté. - No, tu madre me dijo desde ayer que no irías, así que decidí hacerte compañía - Contestó riéndose de la manera más sexy del mundo. Fui a la alacena a buscar algo de comer, comencé a cocinar mientras ella preparaba la otra parte del desayuno. - Me gustaría algo de salchicha - Dijo muy seria - ¿O leche? - Dijo con algo de morbo. - Bueno, ahorita te la doy primita - Le dije mientras me reía. - Me gustan los hombres que hacen ejercicio - Dijo mientras tocaba mis brazos y mi pecho. - Estas bien bueno condenado primo - Rio y me dio un beso. - Yo no hago mucho ejercicio - Dijo. - Pues estás muy bien así como estas - Le dije - ¿Tú crees? - Contestó mientras miraba su reflejo en un espejo. Vamos, la mujer estaba tan rica como quería, para mi esas caderas, y ese culo, no necesitaban más. - Claro, me gustas, ya te has dado cuenta - Le respondí - Y no te lo voy a andar repitiendo, estas hermosa, mujer - Sonreí y me dirigí al refrigerador. Abrí el refrigerador para buscar todo, ella se situó a mi lado para ayudarme a sacar lo demás, y de manera discreta, miré por debajo de su camisón mientras ella estaba distraída. Quizá durante todo el rato no había podido notarlo porque sus tetas y sus ojos me tenían embelesado, pero al mirar, pude notar que ...
... no llevaba ropa interior. Su coño se veía tan suave y hermoso, como si estuviera para mí, todo para mí. Quizá también ella se había puesto a mi lado justo en el momento en el que me incline para que yo lo notara. - ¿Qué más necesitas? - Me preguntó, aun sin mirar hacia abajo - No, nada, ya tengo tu salchicha aquí - Dije aun embobado - Mi verga estaba por romperse, ya no podía más, así que me incorporé, intentando que no notara mi erección y me dirigí rápidamente hacia la mesa. Comí demasiado rápido, no podía sacarme de la mente a Iris de la mente, su cuerpo, sus ojos, todo, necesitaba su cuerpo, hacerla mía. La dejé en la cocina, y con el pretexto de ir a bañarme, subí a mi habitación, casi desesperado, me eché en la cama y comencé a ordeñarme la verga con su figura desnuda en mi mente, la imaginaba sobre mí, moviéndose, mirándome con esos ojos que me enloquecían, era la mujer de mis sueños. Gruñí mientras me venía, no se cuanta leche salió, mi mente estaba ocupada en Iris, solo en ella. Cuando regresé a la realidad, vi mi abdomen y el suelo empapado de semen. Tomé una toalla y limpié. Entré a la regadera porque era una realidad que necesitaba asearme. Al salir, Iris estaba en mi habitación, me sorprendí y lo único que pude hacer fue llevar mis manos a la entrepierna, normalmente después de secarme, dejaba la toalla dentro del baño, estaba dentro de mi habitación, ¿quién podría entrar? Pero por suerte, y con las ansias de antes, había olvidado poner seguro a ...