-
Iris y yo
Fecha: 04/04/2020, Categorías: Sexo con Maduras Autor: Hard Ellioth, Fuente: CuentoRelatos
... ella lo rechazó después de un rato. Se separó de mi boca - Te quiero dentro, a ti y a tu musculosa verga - - Va - Le dije, yo tampoco podía más. Pude haberle preguntado de nuevo si estaba segura de tener sexo conmigo, pero las palabras no salieron de mi boca, no podía, la necesitaba, mis instintos más primitivos me exigían copularla, besarla, hacerla mía, era mi hembra, y yo su macho, estábamos hechos el uno para el otro, y mientras una descarga de hormonas y adrenalina viajaban por mi cuerpo, y sin notarlo, por mera inercia, lamí su coño nuevamente y le permití mamarme la verga de nuevo. Ya era hora de cogerme a mi prima, lo que había deseado todo esa semana desde que la conocí. - Te voy a coger prima, te la voy a meter tan duro que no te vas a acordar de lo que desayunamos - - Si, métemela papi, méteme todo tu amor - Acerque la cabeza de mi dura verga a su mojada entrada, sentí su calor y una oleada de energía se fue a mi miembro para endurecerlo más de lo que se puede imaginar, y lento pero firme le metí de un golpe mi verga en su apretado y blando agujerito. - Aaah, dale, cógeme - El solo hecho de habérsela metida hasta el fondo hizo que me recorrieran unas ganas inmensas de correrme, pero debía aguantar, resistirme a esa deliciosa sensación de succión que generaba su coño. - Te siento muy adentro de mí, aaah - Gimió mi hembra. Iris estaba agotada de su orgasmo previo, así que simplemente deje que estuviera tumbada, mientras yo era el que se movía, ...
... atrás hacia adelante, adentro afuera, estaba teniendo el mejor sexo de mi vida, Iris estaba tan mojada y blanda, que al sacar mi verga irremediablemente sentía la necesidad de volver a tocar fondo dentro de ella, moverme en su interior y hacerla disfrutar. Estuvimos cogiendo por un rato, su coño estaba tan caliente y mi verga estaba tan dura y entumecida que correrme ya no era el mero gusto, ya era necesidad. Algunas veces mientras nos movíamos podía sentir como mi verga palpitaba, Iris me sacaba la leche con su coño, pero aún estaba duro, no retrocedía ni perdía fuerza, al contrario, Iris y yo necesitábamos más. Iris se corrió unas dos veces más en el momento más intenso de nuestra travesura. Le volví a dar algo de oral, ahora su sabor era diferente, pude percibir algo de mi semen mezclado con sus fluidos. Pero es que era inevitable, su coño le hacía maravillas a mi verga. Lamí una vez más todo lo que pude y ahora Iris tomó iniciativa, se montó sobre mí y con su mano introdujo mi verga en ella. - Aaaah - Anda mami, cógeme. De ahí en adelante, todo eran gemidos y el sonido de sus nalgas chocando con mis bolas. Éramos animales, pegados el uno al otro, haciendo que no existiera un fin o un inicio entre nosotros, éramos un solo ser. Le besé todo el cuerpo, y mientras la penetraba, saboreaba sus dulces senos, los chupaba, los apretaba, necesitaba de esas tetas tan hermosas, me sentía feliz y seguro entre ellas, me incitaban, y cuando miraba el rostro de Iris, no ...