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La habitación nº 13
Fecha: 06/05/2020, Categorías: Dominación / BDSM Autor: Senefelder, Fuente: CuentoRelatos
El día había sido un poco más cálido de lo habitual para aquella época del año. La primavera comenzaba a asomarse en los jardines coloreados por la lluvia de semanas atrás. Ilda se encontraba especialmente de buen humor, contagiada por la alegría que embargaba la calle. Desde primera hora de la mañana la idea de acudir a la propuesta de Óscar le rondaba la cabeza. Una cita a ciegas no sólo le resultaba atrayente si no excitante pero no podía evitar sentirse nerviosa. Nunca había estado en una situación semejante, sin embargo su convicción era firme. Acudiría y lo iba a hacer con el único propósito de experimentar algo nuevo, buscar el placer por medio de la excitación con alguien a quien ni tan si quiera conocía personalmente. La oscuridad fue ganando terreno al día y todo estaba preparado. Ilda se colocó delante de su espejo y se sintió segura de sí misma. Llevaba puesto uno de sus conjuntos preferidos. Sujetador verde, perfecto para realzar sus pechos, braguitas a juego y unas medias grises nuevas que contorneaban sus largas piernas. Últimos retoques, un carmín suave y vestido negro. Lista. El lugar escogido era un no muy conocido hotel a tan sólo unos minutos andando. El sol ya se había ocultado y Ilda hizo tiempo esperando a un par de calles de distancia. Cinco minutos pasados de la hora se dirigió al hotel. El hecho de llegar tarde le hacía sentir que dominaba la situación. Óscar estaría ya esperándola, ansioso a buen seguro. Cuando las puertas del ...
... ascensor se abrieron descubrió en el espejo del interior el reflejo del recepcionista mirándola con un ápice de deseo enmascarado abruptamente bajo una falsa máscara de profesionalidad. Ilda se giró y sólo en el último instante antes de que las puertas se cerrasen le devolvió la mirada tras su poblado flequillo moreno. Se sentía deseada. La puerta de la habitación nº 13 se encontraba entre abierta. Golpeó su marco un par de veces o tres… sin respuesta. Entró en silencio y tras ella la puerta se cerró parsimoniosamente. La atmósfera de aquella habitación era suave con un leve olor a sándalo aunque algo impersonal, típico de un hotel. La luz aterciopelada de la lámpara alumbraba vagamente la estancia. En una esquina un jarrón sin flor y en el medio de la estancia una cama con una nota: “Ponte la venda. Óscar” Ilda sintió un cosquilleo justo debajo de su ombligo, casi donde empezaría su vello íntimo. Le encantaba ir depilada, su sexo rosáceo y carnoso semejaba más joven y apetitoso, incluso para ella. Dejó caer el vestido sobre la alfombra color salmón luciendo su cuerpo únicamente con el conjunto verde y medias de angora. Arrastró una silla frente a la cama y tras tomar asiento colocó la venda en sus ojos sin comprimirla demasiado. Notó el terciopelo en la yema de sus dedos. Un lugar desconocido, una situación desconocida y esperando, con los ojos tapados, a un desconocido. Sus piernas comenzaron a temblar incontrolablemente hasta que pudo mantener el ritmo de su ...