1. La habitación nº 13


    Fecha: 06/05/2020, Categorías: Dominación / BDSM Autor: Senefelder, Fuente: CuentoRelatos

    ... por sus labios carnosos, escudriñando con suma dedicación su sexo tembloroso hasta llegar al clítoris caliente el cual sujetó con brío para saborearlo y succionarlo.
    
    Ilda sintió nuevamente un orgasmo, esta vez más intenso.
    
    Se posicionó para penetrarla, estaba perfectamente dilatada. Lo hizo con sigilo. Su polla firme se abría paso entre las paredes estriadas de su vagina como un cuchillo caliente funde la mantequilla partiéndola en dos.
    
    Al comienzo suave, momentos después con más brío. Óscar se excitó, se le oyó jadear ligeramente.
    
    Los movimientos se sucedían en una vorágine circular contra las paredes de su vagina en la cual podía sentir la cascada de embestidas que su pene le propinaba. Óscar colocó los pies de ella sobre sus hombros apoyando sus manos en las caderas de Ilda. Ahora la penetración era más intensa.
    
    Sólo se escuchaba el sonido de las piernas de Óscar golpeando las suyas y la parte más baja de su trasero en un ligero y acompasado chapoteo. La saliva de él se fundió con el flujo de ella y sus gemidos tornaron en una canción placentera que ambos sabían perfectamente interpretar.
    
    Las penetraciones, antes calculadas, se sucedían en imprevisibles y anárquicos movimientos. Los cambios de ritmo desaparecieron hasta alcanzar la velocidad de un caballo y yegua desbocados. Ilda jadeaba insistentemente en una serie de pequeños orgasmos cuyo flujo envolvía el sexo de su compañero. No podía evitar retorcer sus piernas y los dedos de los pies ante el ...
    ... placer que le embargaba.
    
    En el clímax máximo de placer Ilda se desahogó sobre el pene de él obteniendo como respuesta instantánea, abundante y casi violenta la eyaculación de Óscar dentro de ella. Ilda podía sentir el semen hirviendo de Óscar recorriendo su interior y una descarga de adrenalina desde la punta de sus pies retorcidos hasta la nuca electrizaban todo su cuerpo.
    
    Tuvieron que pasar unos segundos más hasta que los pequeños espasmos de placer que nacían en sus vientres cesaron paulatinamente.
    
    Óscar retiró su sexo chorreante y blanquecino. Ilda no se lo pensó ni un segundo y, a pesar de la flaccidez momentánea comenzó a practicarle sexo oral. Sacaba e introducía profusamente su pene de la boca, el cual volvió a tomar consistencia y a elevarse pasado sólo unos pocos minutos. Ilda recorría casi desesperadamente el pene de su compañero con la lengua, desde los testículos hasta el hinchado y rojizo glande. Óscar volvió a sentir la indomable necesidad de desahogarse a lo cual Ilda accedió casi sumisamente a que lo hiciese sobre sus voluptuosos y perlados pechos por el sudor.
    
    La corrida esta vez menos abundante resbalaba por sus aureolas rosáceas. Él exhaló liberadamente con los ojos en blanco.
    
    -Así me gusta, que seas dócil –le hizo saber él con expresión de satisfacción.
    
    Óscar le sujetó la cabeza y le introdujo todo su escroto dentro de su boca, sin llegar a cerrarla quedando así unos minutos. Ella no sabía si en ese momento él sentía todavía placer. Al ...