-
Engracia divina
Fecha: 15/05/2020, Categorías: Dominación / BDSM Autor: Anónimo, Fuente: RelatosEróticos
... tono de rojo de labios que tira a anaranjado y se marida con su cabello y sus ojos a la perfección. ---------------------- Cuando me arregló los pies, aquella mujer, Mum, empezó a recortarme el vello de las ingles y luego me pasó una cuchilla. El otro, Pito, no paraba de sobarme las tetas con la excusa de rasurarme los sobacos.¡Qué buena está, Mum.! ¿No podríamos jugar con ella un rato? ¡Vamos, que falta aún media hora para que lleguen…! Al parecer era la tal Mum la que llevaba la voz cantante y dirigía todas las operaciones de la pareja de tunantes. No le permitió a su ayudante divertirse con la muchacha como le pedía.Cuando acaben ellos, ya disfrutaremos nosotros, si es que le quedan fuerzas a esta zorrita. ¿Verdad que sí, cariño? Y la muy canalla le pasó golosa los dedos por la raja expuesta e indefensa. Yo ya me había despertado, pero no me lo podía creer, parecía que aún soñaba. Aquel hijo de la gran puta me había alquilado a unos depravados para que hicieran conmigo lo que quisieran. Al principio grité y lloré un poco, luego empecé a insultarlos, pero enseguida lo dejé de hacer. El tío me retorció un pezón de tal modo que pegue un chillido terrible y me mordí los labios para no decirle lo que era. Al marqués le gusta que vayan con las tripas bien vacías comentó Mum pensativa.Pero no da tiempo ahora de limpiarla a fondo por dentro, respondió su compinche. Bueno, un par de litros si que le vamos a meter; Venga, súbele los pies para arriba. Le desataron ...
... los tobillos y Pito le estiró con fuerza las piernas hasta que sus pies quedaron a la altura de las manos. Entonces unió las muñequeras con las tobilleras mediante un mosquetón y dejó a la chica con las nalgas mirando al techo y la vulva recién recortada bien expuesta. Pero no era por ahí por donde iban a pasar los dos litros de líquido mencionados. Mum trajo un carrito con un palo de dos metros de largo. Colgó de él una bolsa negra muy voluminosa y empezó a untar el ano de Engracia con una sustancia aceitosa.¡Vamos, niña! Estate quieta o te voy a lastimar más de lo necesario, advirtió la mujer dándole un sonora palmada en el trasero. Una larga cánula con grifo incorporado fue adentrándose en el recto de la chica. Entonces yo no tenía experiencia con el sexo anal. No le dejaba a Carlos ni meterme un dedo por ahí y, alguna vez que alguien lo había intentado, le había arreado una patada o un mordisco y había salido por patas. Pero allí no podía defenderme. Estaba atada de pies y manos y hecha una croqueta, doblada hacia atrás. Además, Pito me sujetaba por las caderas y me amenazaba con volver a pellizcarme las tetas. Al final me resigné y aguanté la lavativa como pude. El agua tibia con sal y algún otro producto fue entrando inmisericorde en los intestinos de Engracia. La sensación era muy desagradable. Al final, el líquido desbordaba un poco y a la chica se le escapó algún aire que burbujeó en torno al ano, haciendo que el sádico Pito se regodeara bromeando con la triste ...