-
Engracia divina
Fecha: 15/05/2020, Categorías: Dominación / BDSM Autor: Anónimo, Fuente: RelatosEróticos
... muslo. Luego la dejaron en el asiento de atrás y Engracia se durmió en menos de un minuto. Me desperté dentro del coche todavía, pero no sabía dónde estábamos, claro. Me habían atado las manos y me taparon la cara con una capucha. Me dolía mucho la cabeza y sólo quería dormir. Llegamos a algún sitio que no pude ver. Oí ruido de un tren muy cerca. De pronto, me quitaron la capucha y me arrastraron del pelo fuera del coche. Era un garaje muy limpio, todo blanco y sin ventanas. El hombre me arrastró hasta otro cuarto. Era también blanco y había cosas raras que no supe qué eran. La mujer venía detrás. Vamos a empezar a prepararla o se hará demasiado tarde, dijo ella, que, al parecer era la que mandaba.¡A ver, fuera ropa, niña! Engracia no obedeció. El hombre se encargó de desnudarla con muy malos modos. Más que desnudarla, destrozó su ropa y le arrancó las botas. ¡Vaya peste, guarra! Se quejó cuando me olió los pies. Ya te he dicho que yo me lavaba tirando a poco. Y vaya uñas. Pareces una urraca. Ponla en la mesa, Pito, ordenó tajante la mujer. Entre los dos la tumbaron sobre una especie de altar de piedra y le pusieron unas muñequeras y unas tobilleras de cuero que llevaban un pasador. De debajo de aquella mesa sacaron cuatro cadenas que estaban fijadas en los vértices y la inmovilizaron en un santiamén. Pito cortó con unas tijeras las tiras del sujetador y del tanga que llevaba Engracia dejándola como Dios la trajo al mundo. Vamos a ver,dijo la señora de la ...
... casa.¿Eres pelirroja de verdad, eh? Pero, ¡Vaya sobacos peludos! Eres una marrana, niña. Él no decía nada, impresionado por los enhiestos senos de la prisionera, que lucían más aún en aquella forzada postura.Vamos a recortarte esos pelitos del coño y a depilarte las axilas, claro. ¿Has visto cuántas pecas, Mum? Babeó Pito embelesado.Sí. Es muy pecosa y bastante guarra. ¿No te da vergüenza llevar así los pies? Trae agua y jabón y el carrito de la pedicura, Pito. Yo estaba medio adormilada. Daba tirones como si no estuviera atada y les insultaba, creo. Hasta un rato después no me enteré de verdad de lo que estaba pasando. Sentí el agua en los pies y una especie de estropajo que me pasaban. La mujer me cortó las uñas y me pasó por las plantas una muela de pulir. Me hacía cosquillas y me dolía. Se me escapó el pipí de la risa ------------------ Mientras escribo no puedo parar de fijarme en mi interlocutora: Engracia es apenas un poquito más baja que yo con los taconazos que lleva, lo que significa que debe medir un metro y sesenta centímetros, más o menos. Sus ojos son marrones, pero a veces me parece distinguir un reflejo verdoso, según cómo les da la luz. Cuando se recoge su melena rojiza, pueden verse sus orejas, más grandes de lo que deberían, es cierto, pero armoniosas y equilibradas con la longitud de sus cabellos. Las pecas se extienden por sus mejillas y su nariz y le dan ese aire de ingenuidad que tanto contrasta con su boca voraz, grande y lujuriosa, con un ...