1. Un chiringuito como origen de placer


    Fecha: 22/06/2020, Categorías: Microrelatos, Autor: remyvelez, Fuente: CuentoRelatos

    ... de ver que su polla apenas perdía la erección.
    
    - Me llamó Edu, por cierto -a estas alturas...
    
    - Yo Remy -le contesté.
    
    - Sigues teniéndola dura, Remy.
    
    Efectivamente yo estaba aún a mil, y eso se notaba.
    
    - Vamos la ducha y lo arreglamos.
    
    Se levantó y me hizo ponerme en pie, y esta vez fue él el que cogiéndome de mi polla que estaba como un hierro, lo que me hizo estremecer de placer, me guio hasta un baño con una ducha, donde entramos. En un parpadeo me desnudó a la vez que se quitaba la ropa que le quedaba y abrió el grifo. Con sus propias manos empezó a enjabonarme todo el cuerpo, limpiándome los restos de la mamada y posterior corrida. Mis jadeos iban creciendo al notar sus manos por todo mi cuerpo, pero subieron de intensidad cuando comenzó a masturbarme suavemente.
    
    Paralelamente, empecé a notar su otra mano agarrando mi culo, estrujándolo con fuerza, cosa que me encanta, y unos instantes después uno de sus dedos se acercó a mi agujerito y lo acarició, introduciéndolo levemente. Yo, con los ojos cerrados, notaba un infinito placer con la combinación de agua caliente cayéndome por todo el cuerpo y sus caricias que me ponían a mil.
    
    Podía sentir su aliento junto a mi cara, con aroma a café y una respiración que me derretía de deseo. Aún en mi nube, una imagen me seguía viniendo a la cabeza: esa polla tan grande que estaba a mi lado, así que solo pude extender de nuevo mi mano y comenzar a pajearla, recorriendo toda su longitud que se mantenía ...
    ... prácticamente igual de firme que antes de correrse en mi cara. Su respiración empezó a agitarse y pronto me empezó a besar en el cuello, a morderme suavemente. Me enloquecía.
    
    - Voy a correrme -jadeé.
    
    Con un movimiento fluido, se arrodilló ante mí y se metió toda mi polla en su boca, convirtiéndose la paja en una mamada mientras seguía jugueteando con mi esfínter. No pude aguantar más. Empecé a gritar y a correrme entre escalofríos mientras él no se sacó la polla de su boca y arreciaba la mamada, cuya corrida deposité enteramente en su garganta. Fueron varios espasmos, pero él los aceptó todos, mientras yo tuve que apoyar la espalda en la pared de la ducha para no caerme de lo intenso que había sido.
    
    Cuando dejó de manar, él se levantó y me plantó un besazo a través del cual compartimos mi semen con nuestras lenguas durante varios minutos. No lo solía hacer, pero reconozco que fue tan morboso que no solo me gustó, sino que colaboró a que mi excitación se mantuviera.
    
    Al parar de besarnos, usamos la misma agua para enjuagarnos y limpiarnos algo. Con esa sonrisa suya me preguntó si estaba cansado, lo que yo negué categóricamente. De hecho, esa gigantesca polla suya me golpeaba el abdomen y yo no podía dejar de pensar en ella, así que me arrodillé de nuevo y comencé a masturbarla con las dos manos.
    
    Él me acariciaba la cabeza y me animaba a seguir. Yo, hipnotizado por ella, comencé a restregármela por la cara, a golpearme con ella, a sentir ese tamaño en mis manos que me ...
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