1. LA HISTORIA DE ALICIA


    Fecha: 23/06/2020, Categorías: Sexo con Maduras Autor: iccs, Fuente: SexoSinTabues

    ... albacea y acordaron que él se encargaría de velar por los intereses de mi capital, llegando al siguiente acuerdo: 1- La mitad de mi abuelo en el negocio, fue adquirida por su hermano, por una cantidad muy importante, a fin de que la Empresa siguiera funcionando. Se liquidaron el resto de las propiedades de mi abuelo y el resultado fue que yo tenía una verdadera fortuna. 2- Mi madre, consciente de su incapacidad para administrar la cantidad que le correspondió, delegó su administración en el albacea a cambio de percibir una asignación mensual que nos permitiera vivir con un cierto desahogo. 3- El compromiso de mi madre de ocuparse de mí hasta mi mayoría de edad, fecha en la que se me haría entrega de mi herencia. Su incumplimiento supondría la pérdida de mi custodia acusada de delito de abandono. El albacea era el administrador de mi fortuna económica, por nombramiento de mi madre. Esto lo he sabido muy recientemente, pero me era totalmente desconocido en las fechas en que transcurre la historia que os estoy contando. Mi madre pensó que una cría de ocho años no le impediría continuar con sus “actividades” y aceptó de buen grado las condiciones que se le impusieron. La asignación mensual era apreciable y le vendría muy bien. En aquellas fechas mi madre tenía veintitrés años y se encontraba enrollada con un individuo de bastante más edad que ella, que la explotaba sexualmente, dedicándola a la prostitución de alto standing, con su plena aquiescencia. Con los ingresos que ...
    ... obtenía por sus servicios, Ginés y ella se mantenían y hacían frente a los gastos que les suponía la adquisición del alcohol y las drogas necesarios para sostener su adicción. A partir de entonces viví en compañía de mi madre y Ginés, su compañero, que me aceptó de buen grado, tratándome muy cariñosamente. Lo que referiré a continuación es la historia de los últimos diez años de mi vida. Periódicamente mi madre enviaba al albacea mis notas escolares y de vez en cuando le hacíamos una visita para que él constatara que yo me encontraba bien. Las visitas eran una mera rutina. No pasaban de nuestra presencia en su despacho durante algo menos de una hora. Ese día las dos estábamos radiantes. Mi madre presentaba muy buen aspecto; no bebía el día antes y no mostraba ningún rastro de su vida disoluta. ************** Desde los primeros meses de convivencia con mi madre y Ginés tuve ocasión de ser testigo de las frecuentes borracheras de mi madre, que muy a menudo acababa el día completamente borracha, siendo Ginés el que se encargaba de acostarme la mayoría de las noches. Entonces mi madre tuvo la gran idea de su vida, -según me contó al cabo de unos años-. Esa gran idea consistía en añadir un poco de ginebra en el vaso de leche que yo tomaba todas las noches antes de irme a dormir. La ginebra cumplía su cometido en mi cuerpo y me hacía caer completamente dormida al cabo de pocos minutos, con lo que mi madre me acostaba temprano y aprovechaba para continuar con su consumo masivo de alcohol, ...
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