1. LA HISTORIA DE ALICIA


    Fecha: 23/06/2020, Categorías: Sexo con Maduras Autor: iccs, Fuente: SexoSinTabues

    ... hasta la plena borrachera. Los siguientes tres años fui de un lado para otro con mis padres -los llamaré así-, huyendo de todas las deudas y trampas que iban dejando tras ellos. Fundían con facilidad y rapidez todo el dinero que les llegaba, incluida nuestra asignación. Mi escolaridad se hizo completamente inestable, pues en ocasiones esa huida se producía a mitad de curso, lo que obligaba a trasladar mi expediente escolar de un colegio a otro. Pese a estos vaivenes mis notas eran bastante buenas porque yo soy muy aplicada en todo aquello que me interesa. Hasta Mayo de 2010, cuatro meses antes de cumplir los 12 años, mi vida transcurrió monótona, dentro del consabido ajetreo de cambios de residencia, pero entonces detuvieron a Ginés por un lío de drogas y fue condenado a 5 años de cárcel. Mi madre aguantó como pudo hasta que finalizó el curso escolar y después inició la búsqueda de una nueva forma de vida. Falta del soporte y compañía de Ginés, a quién queríamos bastante las dos, nos trasladamos a la costa levantina, donde mi madre se las fue apañando como buenamente podía. Encontró trabajo -es un decir- en un bar de carretera en el que, además de atender la barra, jodía con el primero que se le acercaba, a cambio de unos pocos euros, que compartía con el dueño del bar, del que también percibía una comisión sobre lo que recaudaba por lo que ella hacía beber a sus clientes. Era lo que se suele conocer como una “chica de alterne”. El dueño del bar tenía una vivienda en una ...
    ... cercana localidad de la costa, que no utilizaba, y que cedió a mi madre como parte de su sueldo. En esa vivienda yo me pasaba sola la mayor parte del tiempo, pues mi madre me dejaba comida hecha para unos días a fin de no tener que desplazarse a diario desde el bar, que estaba a poco más de 30 kilómetros. Cada semana se las apañaba para que alguien me trajese comida preparada. Así, mi madre podía alternar libremente con sus clientes durante la noche y dormir hasta medio día en un jergón que había en un cuartucho en el sótano, ya que el bar solo abría durante la tarde/noche y madrugada. Como en Julio ya no tenía escuela mi vida era plácida. Casi todo el día estaba en la playa, bañándome y escuchando música, y en casa veía la tele o jugaba con la consola. Pero al llegar la noche me encontraba muy sola. Echaba mucho de menos a Ginés y a mi madre. Las primeras noches tuve dificultades para conciliar el sueño. Estaba muy inquieta y nerviosa y padecía una especie de insomnio que me tenía en vela hasta bien entrada la madrugada. Se lo dije a mi madre cuando tuve ocasión de hablar con ella por el móvil y entonces fue cuando me contó el truco que había estado utilizando conmigo desde que se hizo cargo de mí al morir mis abuelos: el de añadir un chorrito de ginebra en el vaso de leche que yo me tomaba todas las noches cuando iba a acostarme. El consumo repetido de ese alcohol durante años había creado en mi organismo un serio grado de dependencia. Faltarme esa dosis, al no estar ahora mi ...
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