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Por favor, súbeme la cremallera
Fecha: 26/06/2020, Categorías: Dominación / BDSM Autor: janpaul, Fuente: CuentoRelatos
... taller. Mi padre miró y vio que había mucho daño sin hacer mención del que yo había provocado para obligar al coche a llegar al taller. Me miró sonriendo con una mueca como diciéndome: «Has hecho bien, pero muy a lo bruto». Yo entiendo las miradas de mi padre, que nunca se enfada, pero habla mucho con su rostro sin pronunciar palabras. Al chico, Eulogio era su nombre, le dijo: — Mira qué hora es, y fíjate este coche desmontado y mañana tengo que tenerlo listo; no puedo emprender el tuyo ahora, tendrá que esperar a mañana cuando lleguen los compañeros —mi padre nunca habla de empleados—, calculo que más a menos entre las 3 y las 6 de lo tarde lo tendrás listo. — ¡Joder!, entonces no llego ni mañana… — Mejor vas al pueblo, buscas un hotel, duermes y temprano vienes; mi hijo te lleva en el coche. — ¿Hay baño aquí? —pregunto Eulogio. — Acompáñale —me dijo mi padre. Lo acompañé, abrí la luz, le hice pasar a uno de los tres cubículos y yo aproveché para orinar en otro. Cuando acabé, salí y esperé a que acabara, tardó más de la cuenta y pensé que tenía necesidad de defecar. Salió, me miró y dijo: — Mira que manos tengo tan llenas de grasa, me ha costado abrirme la bragueta, por favor, súbeme la cremallera. Lo hice con buena cara, pero de verdad que estaba dificultoso, se había enganchado el borde de la apertura de la bragueta dentro del cierre de la cremallera. Mientras intenté sacarla con dificultad, mi mano iba tropezando con el paquete de Eulogio, que ...
... lo tenía medio afuera y noté que se le había puesto una buena erección y el palo lo tenía grande. De pronto me pasó lo mismo, se me levantaba mi polla. Por fin saqué el pequeñísimo trozo de tela de la cremallera, empujé con una mano el paquete para adentro como acomodándolo y subí la cremallera. — ¡Ya está! — Gracias, me la bajé con las manos engrasadas como pude y con prisa y…, después de lavarme las manos, no podía cerrar. — Por mí no hay problema, pero tienes una fabulosa erección, eso has de resolverlo. — Pero ¿cómo? antes he de buscar hotel, descansar y sacar mi nerviosismo y mañana temprano estar aquí. — Todo resuelto, yo te llevo, yo te traigo y tú descansas, veremos que dicen de tu coche mañana, para que puedas continuar tu viaje, si no vas muy lejos. — Pues a Jaén. — Eso es como cruzarse la Península de arriba abajo. No vas a llegar, así que mejor, piensa en descansar. Movía la cabeza de lado a lado, estaba en una perfecta contradicción, eso de no poder seguir. Mientras le llevaba a buscar hotel —lo llevé a uno económico al que había ido con chicos que no deseo tener en mi casa y a Eulogio que no lo conocía y no iba a llevarlo a mi casa—, conversamos y le expliqué que había emprendido un viaje para un trayecto más o menos largo sin revisar el coche y siempre podía pasar algo, que no viajara de noche porque una cosa es la reparación de un problema de desperfecto y otra es la revisión donde se miran más detalles. Esto es lo que debía de hacer al ...