1. Por favor, súbeme la cremallera


    Fecha: 26/06/2020, Categorías: Dominación / BDSM Autor: janpaul, Fuente: CuentoRelatos

    ... estoy seguro que él bebe más agua que yo whisky.
    
    Así que nos fuimos a la habitación, llamé a mi padre para decirle que ya iría más tarde porque me quedaba a conversar con Eulogio. Mi padre entendió todo porque ya sabe más de la cuenta, pero nunca me comenta y si le pregunto siempre me dice, edad tienes para responder de ti, hasta ahora nunca me has defraudado. Yo siempre sigo un consejo paterno: «Bebe y folla cuanto quieras, pero dentro de casa y con la cama al lado, y no salgas hasta que no se pase la borrachera o no cierres bien el culo». Para mí es una regla de oro.
    
    Cuando entramos en la habitación, Eulogio dejó la botella, se volvió y me besó. Me sorprendí. Me beso con todas las de la ley, largo, lengua que yo enredé y jugué y al separarnos con un buen mordisco que me había dado en el labio inferior, me dijo:
    
    — Yo también soy gay.
    
    — ¡La puta de tu madre!, ¡joder!, eso se avisa enseguida, te hubiera dado una mamada para desahogarte, ahora debes estar imposible —le dije y nos reímos los dos.
    
    Ahí comenzó todo o, mejor, continuó todo. Porque Eulogio también sabía besar. Como estaba la calefacción bien templada, mientras nuestras bocas jugaban y se besaban sin parar, las manos trabajaban por escarbar nuestros cuerpos y se empeñaban en desvestirnos. En un tris tras ambos estábamos desnudos, bien pegados uno al otro. Eulogio con una erección de elefante, yo con otra de caballo, con más ganas de follar que Matusalén de irse de este mundo.
    
    Había dos camas ...
    ... pero una quedó para la mañana, en la noche solo usamos una y sobraba la mitad, no nos despegamos ni una pizca, vamos, que en realidad no dormimos, porque estuvimos follando y es que Eulogio es una bestia con contabilidad incluida, ahora te toca, ahora me toca, ahora te toca y ahora me toca. Yo perdí la cuenta, pero él la llevaba a rajatabla. La mejor cogida habida por mí hasta el presente, pero la mejor de la mejor fue la primera.
    
    Había subido dos grados la calefacción, para no refrescar nuestros cuerpos desnudos. Me echó a la cama y me dijo:
    
    — Yo soy versátil, pero me toca activo y a ti te corresponde pasivo, adivino que te acoplas mejor, pero sabe que también me gusta que me la metan, yo soy el alfa y marco los turnos, tú eres mi esclavo y obedeces.
    
    — Sí, señor —me salió decirlo con naturalidad y decisión.
    
    — Besa y lame mis pies y luego me mojas con tu lengua todo mi cuerpo de pies a cabeza.
    
    — Como mande el señor.
    
    Eulogio estaba acostado mirando al techo y alternativamente a mí. Las piernas juntas y su polla dura en dirección al techo. Me puse a lamer los pies y cada dedo entraba en mi boca para chuparlos como caramelos. No olían mal, solo un poco a calcetín usado, ya que había calzado mocasines. Mientras besaba y lamía los pies me entró una especie de electricidad corporal que me asemejaba a un perro delante de la comida, estaba de rodillas sobre la cama y los pies de Eulogio debajo de mi boca toda llena de saliva. Fui subiendo por los tobillos, besando y ...
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