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Por favor, súbeme la cremallera
Fecha: 26/06/2020, Categorías: Dominación / BDSM Autor: janpaul, Fuente: CuentoRelatos
... regreso. Cuando le decía esto, me replicó: — ¿No podrían hacerme en el taller la revisión? — Mañana temprano se lo decimos al técnico al que mi padre le asigne el trabajo. — ¿Es tu padre? — Sí, ¿por qué? — ¡Ah!, le estabas haciendo compañía… — Sí, le había traído la cena y me quedo con él porque es muy agradable. — Eso lo he notado; debe quererte mucho para tenerte a estas horas contigo…, debes tener más o menos mi edad… — Pronto cumpliré los 21 años. — Vaya como yo, cumplo en junio… —dijo esperando mi respuesta. — Yo cumplo en marzo, el 29 de marzo cumpliré 21 años. — Ya tendrás novia, ¿no? — Qué va, no tengo novia, ni pienso en ello… — ¿Por qué? ¿Por estudios? — No, qué va, no… bueno, mira, no tengo novia, soy gay, no tengo…, ya está. — Hala, y lo dices así como así “soy gay”, ¿sabe tu padre? — Sí, sabe, mis padres respetan, tampoco soy un animal… ¿por qué mi padre me llama a mí para que le traiga la cena y no a mis hermanos? Porque ellos están con sus novias, o chateando con sus amigas… somos tres y mi padre y mi madre siempre me lo piden todo a mí, tampoco soy el mayor ni el menor, sino el de en medio… — Los padres aman más al mayor —dijo Eulogio. — Pues no, eso es falso, los padres aman a sus hijos como sus hijos son y necesitan ser amados. — ¿Cómo? — Sí; si mis padres piden a mis hermanos que vayan al taller, te aseguro que se arma la de san Quintín, me lo piden a mí y voy a estar con mi padre muy a gusto, no ...
... es por ser gay o no, es porque me gusta el trabajo de mi padre… — ¿Qué te puede gustar de un mecánico del automóvil? — Que es curioso, detenido, observador, ingenioso, conversador, su trato amable con la gente, es un gran administrador de su empresa, produce puestos de trabajo, tiene al lado una exposición de automóviles a la venta que es muy rentable, proyecta positivamente la vida de los demás, no trata a los trabajadores como empleados sino como técnicos, ¡uy! la lista sería interminable… — Eso para mí ha sido un descubrimiento… —dijo sorprendido. — Ya hemos llegado. Entramos, el chico de recepción me conocía mucho, porque vivía cerca de mi casa y porque me había visto en el hotel con otros chicos. Sacó Eulogio sus documentos, el recepcionista anotó los datos, devolvió el documento y preguntó: — ¿Para dos? — No —dije yo. — Sí —dijo Elogio. Lo miré, me miró y me dijo: — Hemos de continuar la conversación, me ha parecido interesante. El recepcionista se sonrió, adivinando. Yo me sonreí aceptando sin saber mucho de qué iba y Eulogio me preguntó: — ¿Qué sueles beber para conversar? — Habitualmente whisky —respondí. — ¿Tienes whisky para venderme? —preguntó al recepcionista. — ¿Alguna marca? — La que tengas —dijo Eulogio. Salió con un Crown Royal. Me gusta el whisky canadiense. Bueno, a mí me gustan todos los whiskys, tanto como a un amigo mío del norte de España le gusta el agua, solo que él se encharca y yo me mareo, aunque ...