1. Anita de tus deseos (capitulo 4)


    Fecha: 22/07/2020, Categorías: Sexo con Maduras Autor: cleversex, Fuente: CuentoRelatos

    Dicen que los sueños más recientes, los que recordamos, se producen en el último segundo antes de despertarnos. Eso me debió pasar a mi porque cuando sonó el despertador estaba soñando con los acontecimientos del día anterior y el enorme placer que me proporcionó papa.
    
    Estaba desnuda sobre la cama: había sido una noche de calor de primeros de julio. De todas maneras, desde que duermo con el nunca más he vuelto a usar pijama, camisón, salto de cama, ni nada parecido: dormir junto a mi padre es cómo dormir junto a una estufa. En verano tiene sus inconvenientes, pero en invierno no.
    
    Tenía el plug en el culo: hasta nueva orden iba a dormir siempre con él. Noté cómo me movían y abrí los ojos un poco deslumbrada por la luz de la lamparita de la mesilla de noche. Me estaba colocando unas muñequeras de cuero que girándome bocabajo sujeto a la espalda. Miré a la ventana y vi que estaba oscuro: no entraba luz por las rendijas de la persiana.
    
    —¿Qué hora es? —pregunté soñolienta, pero cómo respuesta me metió la polla en la boca mientras me mantenía sujeta por el pelo. Cogió el iPhone, marcó un número y estuvo dando instrucciones a alguien sin sacármela de la boca: luego me enteré que era el buzón de voz de su secretaria. Me dio la vuelta, me puso de rodillas, me sujetó nuevamente por el pelo y me inclinó hacia delante hasta que mi cara reposo sobre la cama. Con el culo en popa, me separó mucho las piernas con sus rodillas y empezó a estimularme la vagina. Mis jadeos iban ...
    ... en aumento cuándo de improviso empezó a pellizcarme el clítoris con los dedos. Di un chillido al tiempo que hice ademán de levantarme, pero no me lo permitió y me mantuvo aprisionada contra la cama. Continuo con los pellizcos y mientras chillaba cómo una loca me corrí y mis jugos comenzaron a resbalar por el interior de mis muslos. Dejó de pellizcarme y con la palma de la mano siguió acariciándome el chocho mientras me tranquilizaba un poco. Después se lubricó la polla y me penetró desde atrás. Instantáneamente empecé a gemir. Me soltó el pelo y agarrándome por las caderas empezó a bombear con firmeza. Ya sé que es una exageración, pero apretaba tanto que pensé que cuándo se corriera, su semen me iba a salir por la boca. Cuándo alcance el siguiente orgasmo mi padre cogió el plug y empezó a metro y sacarlo al ritmo de su polla. ¿Chillé mucho? Sí. Creo que, aunque sé que no es así, cada vez chillo más, pero claro, siempre hay un límite.
    
    Siguió bombeando, y esta vez empezó a darme azotes en las nalgas. Creo que se estuvo controlando, o al menos esa impresión me dio, pero el caso es que cuando llegué al siguiente orgasmo él también se corrió, y chilló, aunque no tanto cómo la tarde anterior. Mientras sudorosos reposábamos, volvió a agarrarme del pelo y me incorporó. Me estuvo besuqueando el cuello, los hombros y todo lo que tenía a su alcance. Finalmente, se salió de mí y me dejó caer sobre la cama. Allí me dejó: atada, follada y con su semen y mis jugos saliéndome por el ...
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