1. Anita de tus deseos (capitulo 4)


    Fecha: 22/07/2020, Categorías: Sexo con Maduras Autor: cleversex, Fuente: CuentoRelatos

    ... chocho.
    
    Desde la cama oí cómo se afeitaba y se duchaba, y luego cómo desayunaba. Finalmente, entró en el vestidor y salió trajeado y encorbatado. Se sentó sobre la cama y me atrajo hacia él.
    
    —Unas cuantas cositas, —dijo mientras me soltaba las muñecas—. Lo primero que te he despertado a las seis y media: todos los días lo voy a hacer a la misma hora y va a pasar lo mismo. Más cosas. Ya sabes que regreso de trabajar entre las cinco y las seis, más o menos: siempre te quiero ver en casa. Hasta que empieces la universidad las cosas de la casa son tu obligación, ya sabes: limpiar, hacer la compra, regar el jardín, todas esas cosas. Después conozco una señora que se puede ocupar. Cómo te organices es cosa tuya, pero recuerda todo lo que tienes que hacer y la lista de obligaciones del contrato. ¡Ah! Cuándo te duches puedes quitarte el plug, pero luego te lo vuelves a poner. No se me ocurre nada más: el dinero de la casa ya sabes dónde está y si recuerdo algo más te llamo al móvil. ¿OK?
    
    —Cuándo pueda quiero ir al centro a comprar unos libros de psicología.
    
    —¿Psicología?
    
    —Sí, me está interesando el tema. Igual me da por hacer la carrera.
    
    —Vale, cómo quieras, ya sabes dónde está el dinero. De todas maneras, te voy a hacer en el banco una tarjeta. ¡Ah! Cuándo vayas al centro llámame y comemos juntos.
    
    —Vale, pero tú vas a sitios elegantes y yo no tengo ropa…
    
    —En primer lugar, no voy siempre a sitios elegantes, solo cuándo tengo algún compromiso importante, y ...
    ... aunque fuera, las mujeres podéis ir cómo queráis, nosotros somos los que tenemos que ir con la puta corbata, —dijo papá riendo—, y en segundo lugar, si necesitas ropa cómpratela, aunque algún día iremos de compras juntos, para cuándo te “exhiba” por ahí.
    
    —¿La ropa de mama la tiraste?
    
    —No, esta todo en el desván, en un par de baúles. Son inconfundibles: son rosas. Por cierto, hace años que no se limpia allí, ya sabes.
    
    —Vale, yo me ocupó papá.
    
    —De todas maneras, la ropa de tu madre por ahora no te valdrá.
    
    —Vale, vale, ya la iré revisando.
    
    Me besó, me dio un azote en el trasero, se levantó y se fue a trabajar.
    
    Cuando abrí el ojo, el sol entraba a raudales por debajo de la persiana. Miré la hora en el móvil y di un chillido: ¡las once! No me lo podía creer: era tardísimo. Me levanté de un salto y sin tanga me puse apresuradamente unos vaqueros muy ajustados. Mala idea: cuándo me senté para calzarme recordé que tenía el plug en el culo. «¡Mierda! Pues empezamos bien» pensé. Me calcé unas sandalias, me puse una camiseta y salí disparada hacia el súper después de coger dinero y las llaves.
    
    Según andaba me di cuenta hasta qué punto lo de los vaqueros fue mala idea. El roce del pantalón movía el plug de un lado a otro y me estaban entrando hasta sudores, tanto que me tuve que parar disimuladamente en la parada del autobús. Por fortuna no había nadie. Me aterrorizó la idea de correrme en medio de la calle, o peor, en medio del súper. ¡Joder! Solo de pensarlo me ...
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