1. Anita de tus deseos (capitulo 4)


    Fecha: 22/07/2020, Categorías: Sexo con Maduras Autor: cleversex, Fuente: CuentoRelatos

    ... estaba poniendo a cien. Me desabroché el pantalón, y con más vergüenza que disimulo, metí la mano por detrás y me saqué el plug. Lo guardé en el bolsillo, me abroché el pantalón y reemprendí el camino al súper.
    
    Hice una compra grande y lo dejé para que lo llevaran a casa, pero a la hora de pagar reparé en algo que con las prisas en la parada del bus no me di cuenta: había guardado el plug en el mismo bolsillo que los billetes. ¡Mierda! Saqué los billetes y pagué a la cajera. Mientras los contaba, imaginaba muerta de vergüenza que en cualquier momento se iba a poner a olerlos. Por fortuna no ocurrió: me dio la factura, los cupones y el cambio.
    
    —En una hora lo tiene en casa, señora.
    
    —Muchas gracias, —respondí con mi mejor sonrisa y salí disparada para casa.
    
    Cuando llegué, me quité las sandalias y me puse a trajinar por la casa, que tenía mucho que trajinar. Es lo que tiene vivir en una vivienda unifamiliar de dos plantas: se te va la vida limpiando. Primero hice la cama, y luego agarré la aspiradora y cómo un torbellino limpiador, estuve pasándola por todos los rincones hasta que llegó la compra. Guardé todo en la nevera y la despensa, agarre el limpiador y el trapo del polvo y me líe cómo una loca. A eso de la tres de la tarde había terminado y estaba cansada. «Mañana me lío con el desván» pensé. Me comí un par de manzanas, me preparé un té y me senté en el sillón a ver un poco la tele.
    
    Abrí los ojos y vi borrosa la tele: me había quedado dormida. Miré la ...
    ... hora en el móvil y pegué un salto: eran las cinco y veinte y papa estaba a punto de llegar. Subí corriendo al piso superior mientras me quitaba la ropa y me metí a la ducha. Me estaba secando cuándo oí a mi padre entrar por la puerta de la calle y rápidamente bajé a su encuentro.
    
    —Hola papá, ¿qué tal el día?
    
    —Muy bien hija, ¿y tú?
    
    —Pues muy bien. He ido a la compra y he estado limpiando la casa.
    
    —Sí, pero has incumplido el punto nueve de las normas, —me dejó flipando. «¿Qué cojones dice el puto punto nueve?» pensé.
    
    —¡Eh…! Bueno, no te digo que no, hasta que averigüe que dice el puto punto nueve, pero es que ha sido un día complicado, —papá soltó una carcajada y me abrazó con ternura. Empezó a morrearme, pero al pasar la mano por mi trasero se percató de que no llevaba puesto el plug y su actitud cambió.
    
    —Esto no lo puedo pasar por alto, —dijo muy serio—. ¿Cuándo te lo has quitado?
    
    —Esta mañana papá, —y atropelladamente le conté mi aventura matinal en el súper. Permanecía muy serio escuchando mi relato, pero sé que en el fondo se estaba descojonando.
    
    —Aun así, no me has obedecido, —dijo finalmente abrazándome—. No has cumplido las normas: y el primer día.
    
    —Lo sé papá.
    
    —¿Y qué tengo que hacer ahora?
    
    —Lo que quieras.
    
    —Recuerda que eso ya lo hago.
    
    —Castigarme.
    
    —Así es. ¿Comprendes por qué tengo que castigarte?
    
    —Sí papá.
    
    —No soy yo quien te castiga, eres tú la responsable por no obedecerme. ¿Estás de acuerdo?
    
    —Sí papá.
    
    —Muy bien ...
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