1. Anita de tus deseos (capitulo 4)


    Fecha: 22/07/2020, Categorías: Sexo con Maduras Autor: cleversex, Fuente: CuentoRelatos

    ... sus rodillas de tal manera que me fue imposible, y entonces exploté. Aullé, chillé y berreé mientras me corría y ligeros espasmos recorrían mi cuerpo. Sin dejarme descansar me incorporó y se sentó en el sillón conmigo entre las piernas. Sacó la mordaza de bola, una pala de ping pong y unos grilletes, que me puso en los tobillos, y con el pie pisó la cadena para inmovilizarme. Después me puso la mordaza y me inclinó sobre una de sus piernas dejándome con el culo totalmente expuesto mientras me sujetaba fuerte del pelo.
    
    —Primero: has estado toda la mañana en casa vestida mientras limpiabas. Segundo: no te has vuelto a poner el plug. Tercero: me has desobedecido. Cómo castigo te voy a dar cuarenta azotes en el culo con la pala, —papá levantó la pala y la dejó caer con fuerza sobre mi nalga derecha que vibró con el impacto. Intenté resistirme mientras emitía sonidos ininteligibles por el bloqueo de la bola, pero no pude: papá me tenía fuertemente agarrada. Volvió a levantar la pala y la dejó caer contra la otra nalga. Siguió con los azotes mientras los contaba en voz alta: tres, cuatro, cinco, seis… Según recibían azotes mis nalgas se iban enrojeciendo. Treinta y siete, treinta y ocho, treinta y nueve y cuarenta. Cuándo terminó, una mezcla de lágrimas, mocos y babas caía de mi cara mojando el suelo. Me mantuvo sujeta y empezó a pasar su mano por mí enrojecido trasero que notaba extremadamente caliente. Siguió masajeándome las nalgas mientras me decía—: Ya pasó, ya ...
    ... pasó.
    
    Yo gimoteaba con las caricias, cuándo de improviso papá me metió el pulgar por el culo mientras con los otros dedos me atacaba con brío el clítoris y la vagina. Tuve una reacción refleja e intenté levantarme, pero me seguía sujetando con fuerza. Volví a correrme y me creí morir: incluso solté unas gotas de orina. Me incorporó y me dejó caer al suelo con suavidad dónde me quedé tumbada con el cuerpo brillando de sudor. Papá se levantó y subió a por una toalla. Regresó a mi lado y me estuvo secando. Después se sentó en el sillón, me incorporó y me quitó la mordaza. Me estuvo limpiando la cara mientras permanecía sentada en el suelo. No me liberó los brazos y los pies, y me estuvo morreando hasta que se cansó, y me dejó con la cara apoyada en su muslo mientras me acariciaba el pelo. Me escocia el culo terriblemente por los azotes, pero con la cabeza apoyada contra su muslo y con su polla a escasos centímetros de mis labios, era terriblemente feliz.
    
    Estuvimos así hasta la hora de cenar. Papá me pasaba la polla por la cara y yo la lamia agradecida cada vez que tenía oportunidad.
    
    Para cenar me desató y cuándo terminamos nos sentamos en el sofá a ver algo en la tele mientras me acurrucaba a su lado con una copa de vino. Nos fuimos a la cama y empecé a descubrir que mi padre, en la cama, por la noche es muy clásico. Desde que duermo con él, todas las noches adoptamos la misma postura: la del misionero. Me gusta tenerlo encima mientras le rodeo con mis piernas y el me abraza con ...
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