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Juegos Peligrosos. Capítulo # 3
Fecha: 16/08/2020, Categorías: Gays Autor: junior, Fuente: RelatosEróticos
... sonrisa. Ahora él ya tenía 15 años. Era mayor que yo, y lo bueno era que para mi cumpleaños no faltaba mucho. Eso indicaba que lo pasaría con él. De repente… éstas vacaciones cobraron la alegría que le faltaba. Ése día de su llegada. Invité a comer a Rodrigo. Mi mamá le había hecho otras panquecas y los tres comimos juntos. Mis hermanas estaban dormidas. Hablamos un buen rato y mientras comíamos. Al terminar, Rodrigo y yo nos quedamos sentados en los taburetes, mi mamá retiró los platos y subió a ver la tele y vigilar a mi hermanita. Mientras ella subía mi corazón latía con mucha fuerza, pensé que hasta podría darme un infarto. —¿Qué hiciste todo éste tiempo? —Preguntó Rodrigo mientras mi mamá subía. —Ni te imaginas. Fueron tantas cosas que no sabría por dónde empezar. —Contesté, y apenas escuchamos que mi mamá cerró la puerta, inmediatamente él se me abalanzó encima a abrazarme y besarme la mejilla. —Tú no te imaginas lo mucho que deseé verte, sentirte, olerte… saborearte. —Susurró. Me había costado bastante pero como pude lo aparté de mí. —¡Cálmate! —Dije, y de pronto una atractiva realidad me golpeó el rostro. Rodrigo estaba más fuerte creo que estaba asistiendo al gimnasio pero no se veía tan definido. Sentir su pecho, lo bastante duro me desconcentró de lo que iba a decir y terminé preguntando otra cosa—. ¿Estás hiendo al Gimnasio? Él sonrió asintió. Creo que él no lo sabía en el momento, pero su fuerza era muy atractiva. —¡Debemos ...
... hablar! —Dije demostrándole mi preocupación en el rostro. —¡Sí… debemos hablar!, ¡Tengo que contarte muchas cosas! Asentí en silencio. —Me enteré que tu mamá es la presidenta del condominio. Le dediqué una mirada suspicaz y asentí, me interesaba saber qué pretendía con eso. —Bueno… entonces quítale la llave de la casa 5 y hablamos allí. Mis ojos se pusieron tan grandes como dos platos —¿Estás loco? —Murmuré. Él se acercó a mí, con un dedo en medio de sus labios, indicándome que hiciera silencio. —Solo vamos a hablar. —Susurró ¡Ay Dios, hasta su voz se escuchaba más varonil! Pensé para mis adentros—. Vamos… —Hizo un ademán insistente— Rompe un poquito las reglas, hazlo por mí. 2 minutos después, me encontraba en la caja fuerte de mi mamá, sacando las llaves. Su contraseña ya me la sabía, porque no hace mucho me había pedido que le hiciera una cuenta Messenger y le sugerí que usara la contraseña de su caja fuerte, ya que no se le olvidaría, entonces me la dictó. Caminé a la caja fuerte de mi mamá, y como ya yo sabía la combinación, pude sacar la llave de la casa 5. La casa de la muerta. Recuerdo que sentía mucho miedo, más del que se puede sentir, al saber que puedes meter en problemas a tu madre, que estabas entrando a una casa ajena y que lo hacías con tu amor prohibido. Algo que me resulta muy curioso es que denominé a Rodrigo como un “Amor” y para completar… “Prohibido”. No sabía hasta donde iría a llegar todo esto, ya que a la final debía ...