1. ALFREDO Y LA SESIÓN DE TARDE EN UN CINE DE BARRIO


    Fecha: 17/08/2020, Categorías: Dominación / BDSM Autor: DS{eli}, Fuente: SexoSinTabues

    ... marica! Más tarde se enteraría que el viejo tampoco lo era. Solamente se trataba de un crédulo que con tal de recuperar la potencia perdida, era capaz de creerse el cuento de que la leche caliente del macho joven, devuelve al viejo la virilidad perdida con la edad. La mujer nunca había podido comprobar la veracidad de tal creencia, pero consciente de que para un viejo cabrón, lo único que hace que no se sienta acabado es poder ofrecer su leche a la Diosa que lo posee, se prestaba al jueguecito, porque además de buenas ganancias, le producía una especial morbosidad: ella utilizaba su poder de seducción para rendir al joven machito al extremo de que se dejara mamar por el viejo cabrón en lugar de por la hembra, demostrando así su dominio y grado de posesión. A medida que el tiempo pasaba, los cines de barrio fueron especializándose. A unos se iba en busca de sexo fácil y rápido, otros eran frecuentados por maricas y chaperos y en los que nos ocupan, la especialidad era el sexo duro y la exhibición. Las sesiones de mañana fueron creciendo en intensidad y con ello el negocio que generaban. Llegó un momento en el que hasta los acomodadores eran tratados convenientemente por aquellas mujeres, expresamente elegidos por los propietarios entre los más adictos. De esta manera, podían permanecer constantemente cerca de su Dueña a cambio de un sueldo mísero y una vida completamente dedicada al servicio de la sala. Puestas de acuerdo con los propietarios, las mujeres fueron adquiriendo ...
    ... mayor seguridad y confianza. Cada día se mostraban más sofisticadas, más seguras de su poder y todo ello producía un aumento en sus exigencias y en la introducción de prácticas cada vez más despiadadas. En casos excepcionales, se llegaron a organizar sesiones especiales al cierre del local en lo que ya era un extraordinario negocio muy superior a la taquilla, donde la mayor parte de espectadores de cada sesión serían ordeñados y el promedio de lo que dejaban por ello era hasta cuatro veces superior a lo que habían pagado por la entrada. Los clientes estaban tan esclavizados que a los más adictos se les obligaba a llevar a sus amigos y parientes si querían continuar siendo tratados. A su vez, Alfredo como todos, había asumido su papel de víctima y cada vez encontraba en aquellas mujeres, un sadismo más refinado, que trascendía del dominio físico al psíquico. Como era de esperar, cayó al fin en las garras de una de esas mujeres extrañamente irresistibles, una de las más famosas, con una clientela enorme y toda clase de sumisos con los que montaba el espectáculo para atraer a nuevas víctimas. Para aquellas mujeres, que rivalizaban entre ellas en determinar quién era la más poderosa, doblegar a su merced el cuerpo musculoso y bien formado de todo un chaval en plena efervescencia sexual, rebosante de virilidad y potencia física, era el súmmum de la dominación. Era alterar el orden natural de las cosas, conseguir que el débil se impusiera al fuerte, que el activo se convirtiera en ...
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