1. La Soledad de los LLanos (Capitulo 9)


    Fecha: 18/08/2020, Categorías: Grandes Relatos, Autor: Carlos Nagasaki, Fuente: CuentoRelatos

    ... intensas batallas que libró en la perla de occidente. Para un joven de 22 años era poco usual sufrirataques de ansiedad.Estos se le presentaban en lapsos muy repetidos del día. Su respiración triplicaba la velocidad normal. El delirio de persecución lo mantenía siempre alerta, pero su desgaste físico y mental era demasiado notorio. Luis se había vuelto extremadamente desconfiado. Después de varios días cabalgando tuvo la sensación de haber perdido a sus perseguidores. Por momentos se sentía cada vez más cerca de su casa. Cada galope de su fiel caballo era sobre nopales y cactus.
    
    Las pencas y magueyes habían desaparecido. Esto le indicaba que había dejado atrás el estado de Jalisco. Seguramente continuaba en territorio potosino. Había galopado por más de una semana. Según sus cálculos llevaba 280 o 300 kilómetros recorridos. Pasaron días enteros en los cuales no comía bocado alguno. Su condición física era deplorable. Para colmo de males sus angustias mentales lo condujeron al borde del rompimiento emocional.
    
    No estaba totalmente seguro de su ubicación. Entonces decidió cabalgar por un día más. 45 kilómetros se aglomeraron a su record. Se sentía cansado, deprimido, ojeroso y con un gran cumulo de sentimientos encontrados. El horizonte rojizo le avisaba que había transcurrido otro atardecer. El dolor en su cuerpo le exigía descanso. El camino parecía no acabar. La soledad ya no era tan placentera como en otras ocasiones. Por momentos creyó escuchar voces y risas que se ...
    ... escondían entre los matorrales. Aseguraba ser observado al andar. El riesgo que su mente le jugara otra broma pesada era muy alto. Una visita más de susenemigos caídos lo desconectaría de la realidad para siempre. El joven cerró sus ojos y dejó que su caballo lo condujera hasta donde tuviera que llegar. Empezó a respirar hondo y profundo para tranquilizarse. El camino que seguía fue desapareciendo gradualmente. Se detuvo sobre una loma y no divisó una sola vereda que le mostrara como continuar su travesía. Le tranquilizaba el hecho de haber perdido a sus hostigadores, pero el encontrarse totalmente solo y sin un alma física en kilómetros a la redonda lo afectó mentalmente.
    
    ***
    
    El muchacho estaba al borde de la locura. Volteaba para todos lados y solo observaba monte, matorrales, huizaches, mezquites, chaparros, y todo tipo de ramas espinosas. Forzaba su vista al máximo y simplemente no encontraba rastro de nada. Los coyotes empezaron a aullar. Su desesperación lo desbordaba. El muchacho se encontraba perdido, sin comida y con los nervios de punta. Cabalgó su bajada de la pequeña loma y para su fortuna logró escuchar unas notas de acordeón. Su corazón volvió a triplicar su velocidad, pero esta vez fue de emoción positiva.
    
    Al fin se encontraría con una persona que lo pudiera ubicar. Sinceramente no sabía ni que rumbos había tomado. Pronto escuchó la melodía más cerca. Divisó a lo lejos una pequeña y descuidada cabaña donde -por supuesto- podría dormir. Estaba cansado de ...
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